2 nov. 2012

Capitulo 27


Con el corazón en un puño
Vanesa no le veía ningún sentido a los velorios. ¿Qué motivo tenía el enfrentar a las personas a pasar horas en la misma habitación que una caja con el cuerpo del que había sido su ser querido? Le parecía una manera ridícula y vulgar de manifestar el dolor de una perdida. A la única que debería constarle ese dolor era a uno mismo. ¿Qué mierda importaba lo que los demás pensaran?
Parada en una esquina de la sala donde se llevaba a cabo el velorio, Nes no podía dejar de pensar, que la mitad de las personas que se había entrado por la puerta solo se acercaban movidos por el morbo y no por el sincero dolor de la muerte de Kevin.
Con un quejido angustiado, que dejaba escapar cada dos por tres cuando ya no aguantaba, apoyo su cabeza en el hombro de  Joako que había sido su pilar durante las horas que llevaba allí dentro. Su hermano se encontraba en lado opuesto de la sala, demasiado sobrepasado por su dolor y su culpa como para consolarla a ella. A Nes no le importaba, lo entendía y agradecía que tuviera a Mara acariciándolo, porque ella tampoco hubiera podido consolarlo a él.
Pamela y Emiliano, también habían pasado a verla, pero luego de un rato de recibir sus pésames, había insistido en que se fueran. No tenía ánimos de socializar y además, de nada le servía su presencia allí. Luego de que su amiga se fuera con mala cara, se dijo que había sido muy grosera, pero ya se disculparía más tarde, cuando el dolor fuera menos acaparador, si es que alguna vez llegaba a suceder eso.
Vanesa miró al cajón con los ojos húmedos. ¿Cómo haría para vivir sin él? Era la pregunta que le había paseado por la cabeza desde que había salido del hospital. Viendo que comenzaba a temblar de nuevo, presa del llanto, Joako pasó un brazo por los hombros de ella y la abrazó con fuerza.
— ¿Estás segura de que no quieres ir a casa? —le preguntó él y  suspiró resignado cuando ella volvió a negar con la cabeza como las últimas tres veces— Tienes que comer algo, descansar... Todo esto le va hacer daño al bebé.
— Nes... Tu amigo tiene razón —Susana, que hasta el momento, había estado a unos metros abrazada a su marido, se les había acercado. Julio había quedado sentado junto Juan Pablo, ambos amigos de apariencia fuerte estaban cogidos de las manos, como dos niños pequeños que no supieran que hacer.
— No quiero irme —dijo Vanesa terca, mirando a la que había sido su suegra por casi un mes.
— Al menos deja que te traiga algo para comer —rogó Susi y viendo que Nes pretendía renegar—. Es lo que querría mi Kev... —a Nes le temblaron los labios y Susana supo que había usado un chantaje algo extremo pero así logró que ella asintiera.
Susana se alejó y se llevó a su marido a comprar algo de comer. Vanesa la siguió con la vista sin saber cómo hacía para seguir en pie sabiendo que su único hijo se encontraba en el cajón que estaba en medio de la sala. Cuando volvió a romper a llorar, se preguntó cuando se le acabarían las lágrimas para derramar.
***
Camilo abrió la puerta con timidez. A ciencia cierta, no sabía qué hacía allí, pero al ver la foto del aquel joven en las paginas necrológicas, lo reconoció en seguida. No fue su nombre el que saltó dentro de su cabeza como una alarma, sino el de Vanesa.
Cuatro meses atrás, después de que se hubiera pasado el enojo que sentía su orgullo herido, por no saber que ella estaba embarazada, tuvo que admitir que Vanesa había tenido razón en cada palabra dicha o gritada aquel día. El había sido un cobarde.
Aquella noche no había podido dormir y, a pesar que en las siguiente si lo había logrado, no se sacaba de la cabeza que se había enamorado de Vanesa, embarazada o no. Pero nada podía hacer, Camilo había hecho las cosas muy mal. Había huido en vez de aclarar el tema tranquilamente con ella. Lo hecho, hecho estaba y nada podía cambiar el pasado, pero a lo mejor, si jugaba bien sus cartas, si lograría algo por el futuro. Con ese positivismo, Camilo entró en el salón.
Apabullado por tanta flor y lágrimas, él repasó el ambiente con la mirada sin moverse de al lado de la puerta. Descubrió a Vanesa, en una esquina, abrazada a un joven mientras lloraba. Aprovechando la distancia y que ella no había notado su presencia todavía, Niqui la observó.
Nes había cambiado mucho desde la última vez que él le había visto. El caballo rojizo le había crecido algunos centímetros y casi llegaba casi a rozarle la cintura. Las caderas se le habían redondeado y el vientre se le había abombado, de tal manera que ya ninguna ropa holgada podía ocultarla.
Cuando Vanesa levantó la cabeza del hombro Joako, Niqui pudo detallarle el rostro. Ella ya no estaba tan flaca, las mejillas se le habían rellenado y la hacían lucir aún más bella de lo que la recordaba. Sus ojos verdes, que en algún momento habían sido dos esmeraldas, estaban fríos y habían perdido ese brillo distintivo. Verlos hizo que Camilo tragara en seco.
Vanesa ser irguió por completó cuando su vista se topó con él. En ese momento, Camilo supo que o se acercaba y lo arriesgaba todo por todo o perdería su oportunidad. Por eso respirando hondo, se encaminó hacia ella.
— Hola —dijo deteniéndose a un metro de ella. Se llevó una mano a la nuca y la dejó allí sin saber que más decir.
— ¿Qué haces aquí? —aunque sonó algo brusca Niqui supo que detrás de esa pregunta solo había sorpresa.
— Yo... Lo lamento —arrastró la mano que tenía en la nuca hacia delante despeinándose—. Me enteré por los diarios y quería saber cómo estabas... Sé qué no me comporte muy bien la última vez que nos vimos y no estoy en condiciones de pedirte nada, pero quisiera hablar contigo.
— ¿Te parece este un buen momento? —le preguntó ella arrugando el entrecejo y mirándolo desde abajo, pues de la sorpresa ni siquiera había atinado a ponerse de pie.
— No, se que no lo es... —Niqui contuvo el aliento y se mordió la parte interna de la mejilla presa del nerviosismo— Yo... Solo serán cinco minutos y luego te dejaré en paz si así lo deseas. No seré capaz de hallar otra vez el valor para hacerlo, si no es ahora.
Joako miraba la conversación extrañado. No tenía idea de quién era ese chico, ni qué relación guardaba con Vanesa. Ella no le había dicho nada. Pero lo que si notaba era la tensión que había entre ellos. Con atención observó los gestos casi imperceptibles que hacía su amiga y antes de que ella dijera nada, él supo que decidiría.
— Joako, salgo un rato afuera a hablar con él —le informó Vanesa poniéndose de pie con dificultad—. De paso tomaré un poco de aire.
Él iba a ayudarle a caminar hasta la puerta, pero Niqui se le adelantó y pasó uno de sus brazos por la cintura de ella, apoyando sobre su cuerpo la mayor parte del peso de Vanesa. Aunque ella agradeció con un susurro la ayuda, el camino hacia afuera fue incomodo para ambos.
Al llegar a la vereda, Camilo se separó de Nes, al no encontrar mas excusas para seguir sosteniéndole. Vanesa se puso a escudriñar el ambiente, mirándolo a él de vez en cuando por el rabillo del ojo. Niqui por su lado, agachó la mirada a sus zapatillas y volvió subirla hacia ella repetidas veces. Hasta que al fin, metiéndose las manos en los bolsillos de su vaquero, se decidió a hablar.
— ¿Cómo has estado?
— Bien, gracias...
— Te ves muy bien —agregó él ante la escueta respuesta de ella—. ¿Sabes ya lo que va a ser? —sonrió y le señaló la barriga con el mentón.
Nes, que hasta ese momento había estado viéndolo de reojo, se volvió completamente hacia él con la mirada sombría.
— ¿Me sacaste solo para hablar de esto?
— No —Niqui sacudió la cabeza tragando ruidosamente—. Quería pedirte perdón, por mi comportamiento de la otra vez. Tenías razón en todo lo que me dijiste, aunque entonces me lo negara... Me hacía falta que alguien me lo dijera. Tendría que haberme quedado contigo aquella tarde...
— Eso ya no importa... —Vanesa desvió la vista hacia la vereda de en frente, donde un grupos de palomas grises picoteaba las migas que en el suelo había dejado caer un niño.
— A mi sí mi importa... —replicó él obstinado— porque podría haber hecho las cosas bien, pero decidí hacerlas mal. Quiero que me perdones. Necesito que me perdones —hizo una pausa y esperó hasta que ella clavó sus ojos verdes en él—. Nes, yo te sigo queriendo tanto como aquella vez —a la aludida se le agrandaron los ojos del espantó y estuvo a punto de marcharse, pero Camilo la detuvo con una seña de manos—. No me malinterpretes. No soy un desubicado que viene a declararse, justo cuando... —no fue capaz de decir la frase completa al ver que a ella se le nublaba la vista— ya sabes... No, se que para mí ya no hay oportunidad en eso. Solo quiero recuperar nuestra amistad... Te extraño... Extraño nuestras salidas, nuestras charlas. No quiero perderte completa por la estupidez que cometí. Por favor... —le rogó respirando rápidamente— di que me perdonas... ¿sí?
Nes lo miró fijo, procesando todo lo que él le había dicho. La extrañaba. Ella también lo había hecho, pero también le había dolido mucho su comportamiento. A su vez, era de buena persona reconocer los errores y pedir perdón. ¿Podría perdonarlo? Por un lado se dijo que no que había sido un canalla con ella, pero su lado más egoísta le decía que lo hiciera, que ahora lo necesitaba más que nunca. No iba a reemplazar a Kevin tan rápido, quizás nunca, pero lo quería como amigo.
Se relamió los labios, nerviosa y abrió la boca para hablar, pero otra voz interrumpió su respuesta.
— No me digas que ya tienes otro noviecito, putita...


Hola, aquí estoy... faltan alrededor de 4 caps para que esto termine... Bueno, no era eso lo que venía a explicar sino que por razón de que me voy de viaje de egresados no creo que publique hasta el próximo finde... Así que no habrá doble cap esta semana... Bueno nada mas... Besos y que espero que hayan disfrutado el cap...

2 comentarios:

  1. Mi solcito que pases hermoso el viaje y disfrutes mucho. Aquí estaremos. Gracias por avisar de los capis, soy un poco despistada.
    Bueno, que decirte, espero que Ness pueda estar felía al lado de otro chico. Pero debe ser alguien que la pueda proteger de ese ladino. ¿Podrá Niqui? Un beso ggrande nena, detesto a ese diegoooo jajajaja.

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  2. En que punto más interesante lo dejaste!, k ganas de leer la continuación! Aunque x lo k cuentas, tendremos que esperarnos un poco...

    Bueno guapa, que tengas un buen viaje y regreses con las energías super mega recargadas, jejeje

    Un besazo y hasta tu regreso!, muak!

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