23 nov. 2012

De viaje...

Niñas hermosas preciosas... Lamento no haber publicado pero la verdad que este capitulo que me falta para conectar el final con lo que ya han leido me esta costando horrores... Jeje... Tengo que hacer consultas para poder informarme y poder hacer un capitulo creible... Otra cosa que esta atrasando el capitulo es que yo estoy en esto momentos de viaje. Participe en las Olimpiadas Argentinas de Filosofìa y ahora estoy en Villa La Angostura rindiendo la fase nacional despues de haber pasado dos examenes previos... Vuevo en domingo asì que ese dia me pondre manos a la obra. Gracias por esperarme...

10 nov. 2012

Capitulo 28


Nubes negras
Un temblor le recorrió la columna vertebral a Vanesa e inconscientemente escondió su cuerpo tras él de Niqui, agarrándose de su brazo. Él irguió su cuerpo por puro instinto y miró al recién llegado con mala cara.
— ¿Qué quieres? —preguntó ella animada por la protección de Niqui.
— Verte... —Dogo le sonrió de madera ladina, que hizo que a Nes le diera una arcada— Así que, ¿Quién es este pendejo? Tu novio de turno.
En sus manos, Nes pudo sentir como el cuerpo de Niqui se tensaba. Ella solo podía temblar. Tenía miedo. Miedo de que Diego le hiciera algo o que sus palabras alejaran a Niqui de su lado. Sobre todo miedo de saber que pasara lo que pasara, ya no tenía a Kevin para consolarla.
— No hablas... Bien, hablaré yo —la retó con una mirada y una sonrisa triunfante se extendió por su rostro al ver como Vanesa se encogía temblando. Luego se dignó a mirar a Camilo—. ¿Tú también caíste en su actuación de ratita muerta? ¿En serió crees que esta puta esta tan desvalida como se muestra?
Niqui apretó la mandíbula, sin decir palabra. Quitó su brazo de entre las manos de Nes y le rodeó la cintura para tenerla más cerca, para evitar que siguiera temblando. No tenía ni idea del quién era ese tipo, pero no le gustaba como la estaba tratando.
— ¡Ven aquí, Vanesa! —le ordenó Dogo, vigilando la mano de Niqui depositada en el vientre abultado de ella— Tu quita las manos de mi...
— No... —rogó Nes en un murmullo ahogado. No quería que nadie más supiera cual era su relación con él. Nadie tenía que enterarse de eso, no quería volver a humillarse. La beba era suya, no permitiría que nadie más supiera que su tesoro tenía algo que ver con Dogo. Para todos, el padre de ella sería Kevin, y para Nes también.
— ¿No? —Dogo notó el temor en el fondo verde de sus ojos y se regodeó por ello, pero aún así no dijo nada más del tema— Por lo que veo, no te cuesta mucho encontrar alguien para rellenar el vacío en tu cama... puta...
Los nudillos de Niqui se pusieron de un blanco casi transparente de tanto que apretaba los puños. Se adelantó un paso, decidido a golpear a ese tipejo, pero Nes lo sostuvo como pudo.
— Haber si dejas de hablarle así a ella, porque te la vas a ver fea —le advirtió Camilo, con una mirada fiera que Nes jamás le había visto.
— Como quieras machito... Yo solo digo verdades —Dogo se encogió de hombros con sorna y se apoyó tranquilamente sobre el poste de luz que había allí—. Si no fuera tal ligerita de piernas no estaría preñada...
Niqui no aguantó, se sacudió a Nes de un manotazo, salvó los tres metros que lo separaban del tipo para enterrar su puño certeramente en su mandíbula y luego se retiró hacia atrás para que no se la devolviera.
— Vuelve a decir algo así y la nariz no es lo único que te sangrara, hijo de puta —él estaba lo suficientemente enervado como para temblar y bufar con furia.
Dogo se sacó la sangre del rostro, un tanto sorprendido por el ataque. No había creído que aquel tipo tan gallito se animara a acercársele siquiera. La sangre le hervía y estaba dispuesto a vengarse de ese, ya lo había hecho con Kevin, no tendría problema de arreglárselas con otro mas. Lo observó distraerse cuando Nes se le colocó al lado otra vez y estuvo seguro de que esa era su oportunidad.
— ¡¿Qué haces tú aquí?! —Julio que venía caminando de la mano de su mujer como a media cuadra, le soltó y corrió a donde se encontraban.
Nes lo vio turbado y hasta enardecido. El semblante de que aquel hombre, que usualmente solía ser amable, estaba cruzado por odio. Un odio que parecía muy real... muy palpable aún de lejos.
— Julio —llamó la atención del padre de Kevin, quien se volteó a mirarle con una expresión más dulcificada—, ¿le conoces?
— ¿Si le conozco? —desapareció todo rastro de dulzura de su expresión— El asesino a mi hijo...
Los ojos verdes de Vanesa se abrieron al tope de su capacidad. Su primer pensamiento fue que la suerte le estaba jugando una broma demasiado macabra. Miró a Susana en busca de respuestas a la miles de preguntas que le saltaban en el interior de su cabeza. La mujer solo cerró los ojos en un sollozó. Eso bastó para que detonara.
Vanesa se alejó de al lado de Niqui y caminó con paso medido hacia Diego. Llegó al frente de él, temblando, pero por primera vez no de miedo. Si no de rabia, una rabia que comenzaba a desbordarse. Podía violarla y ella le tendría miedo para toda la vida, pero se había metido con su corazón, le había quitado lo único que ella había amado más que su propia vida, había destruido una vida completamente inocente y casi ajena al vínculo insano que ellos dos tenía. Eso, ella no era capaz de dejarlo pasar.
Lo miró a los ojos grises, que una vez había creído bonitos, mas esa vez solo le producían asco, y levantó su pierna con toda la fuerza que pudo golpeándole la entrepierna. Luego mientras él se quejaba comenzó a rasguñarlo y golpearlo con histeria.
— ¡Perra! —gritó Diego cogiéndola del cabello con fuerza y haciendo que ella gimiera del dolor.
— Suéltala —Niqui iba a separarlo por la fuerza.
— Mas te vale soltarla y retirarte de aquí si no quieres que te meta otra denuncia por agresión... —la amenaza de Julio surgió baja y entre dientes, pero con la suficiente furia para que algo de precaución rondara en la cabeza de Dogo.
— Yo solo vine a dar mi pésame, señor —se jactó irónicamente y se alejó caminando de allí, no sin antes murmurarle algo al oído de Nes—. Esta me la pagas, perra.
En cuanto, Diego estuvo fuera de vista Vanesa se dejo desmoronar y rompió en llanto otra vez. Susana se acercó a abrazarla, susurrando palabras de consuelo en su oído, intentando calmarla.
— ¿Qué sucedió aquí? —Joako había salido de la sala llamado por el revuelo y al ver a su amiga llorando dirigió una mirada asesina a Camilo— ¿Qué le hiciste?
— ¿Qué? —preguntó Niqui mas preocupado por Vanesa que por las acusaciones del joven.
— No ha sido él, Joako —Nes se soltó del abrazo de Susi y fue a apoyarse en él—. Ha aparecido Diego...
— Si, le ha dicho un montón de estupideces... —acotó Niqui.
— ¿Te ha hecho algo mas? —cuestionó Joako exaltado tomándola del rostro a su amiga.
— Solo me ha jalado del pelo, pero antes yo y Camilo lo hemos golpeado —le comentó a su amigo, para relajarlo—. Joako... —volvió a llorar con fuerzas—  Él me ha quitado a mi Kevin...
Joaquín la miró paralizado. Por supuesto, él ya lo sabía a eso, mas no creía que fuera el momento de revelarse. No quería agregarle más angustias ni contrariedades y, en su fondo más egoísta, tampoco quería ser culpado por no detenerlo. Eso era un peso que ya llevaba encima y que jamás le abandonaría.
— Tienes que calmarte, Vanesa —Susana salvó a Joaquín de dar una respuesta a la revelación de Nes—. No le hará bien a la niña.
— Estoy bien, Su —Nes respiró hondo y le sonrió, a la vez que separándose de su amigo acariciaba su abultado vientre con tranquilidad—. Volvamos adentro.
Todos asintieron sin discutir y se dirigieron a la puerta de la sala. Cuando, Nes, que iba a la cabecera iba a cruzar la puerta una puntada de dolor le cruzó el cuerpo partiendo desde su vientre y ella se dobló gimiendo. Su mente viajo a meses antes cuando tuvo la amenaza de aborto y su corazón retumbó asustado en su pecho, a la vez que un líquido bajaba mojando sus piernas.
— ¡Mi bebe! —chilló Nes mirando horrorizada a Susana.
— Tranquila, cariño —Susana esquivó a su marido y en segundo estuvo junto a la joven—. Solo has roto aguas...


Primero y principal la canción no esta directamente relacionada con el capitulo, pero yo creo que todo el amor que Vanesa sentía por Kevin le permitió enfrentar a Diego. Con esa visión si pega la canción... (uhhhh hice una rima... visión-canción jeje)
Otra cosa, ya queda poco... Faltan dos capítulos y el epílogo para llegar al final de esta historia que me acompaño por todo un año...
La tercera cosa por decir es que, en un principio, yo había pensado hacer una continuación de Caperucita (ya notaran por qué) pero ahora estoy indecisa... Asi que aquí les va una pregunta a responder cuando terminen de leerla toda: ¿lo continuó o se hará demasiado tedioso? ¿perderá un poco el sentido si la sigo? 
Bueno no sé en ustedes la respuesta...
Por lo pronto, disfruten el capítulo
Besos.

2 nov. 2012

Capitulo 27


Con el corazón en un puño
Vanesa no le veía ningún sentido a los velorios. ¿Qué motivo tenía el enfrentar a las personas a pasar horas en la misma habitación que una caja con el cuerpo del que había sido su ser querido? Le parecía una manera ridícula y vulgar de manifestar el dolor de una perdida. A la única que debería constarle ese dolor era a uno mismo. ¿Qué mierda importaba lo que los demás pensaran?
Parada en una esquina de la sala donde se llevaba a cabo el velorio, Nes no podía dejar de pensar, que la mitad de las personas que se había entrado por la puerta solo se acercaban movidos por el morbo y no por el sincero dolor de la muerte de Kevin.
Con un quejido angustiado, que dejaba escapar cada dos por tres cuando ya no aguantaba, apoyo su cabeza en el hombro de  Joako que había sido su pilar durante las horas que llevaba allí dentro. Su hermano se encontraba en lado opuesto de la sala, demasiado sobrepasado por su dolor y su culpa como para consolarla a ella. A Nes no le importaba, lo entendía y agradecía que tuviera a Mara acariciándolo, porque ella tampoco hubiera podido consolarlo a él.
Pamela y Emiliano, también habían pasado a verla, pero luego de un rato de recibir sus pésames, había insistido en que se fueran. No tenía ánimos de socializar y además, de nada le servía su presencia allí. Luego de que su amiga se fuera con mala cara, se dijo que había sido muy grosera, pero ya se disculparía más tarde, cuando el dolor fuera menos acaparador, si es que alguna vez llegaba a suceder eso.
Vanesa miró al cajón con los ojos húmedos. ¿Cómo haría para vivir sin él? Era la pregunta que le había paseado por la cabeza desde que había salido del hospital. Viendo que comenzaba a temblar de nuevo, presa del llanto, Joako pasó un brazo por los hombros de ella y la abrazó con fuerza.
— ¿Estás segura de que no quieres ir a casa? —le preguntó él y  suspiró resignado cuando ella volvió a negar con la cabeza como las últimas tres veces— Tienes que comer algo, descansar... Todo esto le va hacer daño al bebé.
— Nes... Tu amigo tiene razón —Susana, que hasta el momento, había estado a unos metros abrazada a su marido, se les había acercado. Julio había quedado sentado junto Juan Pablo, ambos amigos de apariencia fuerte estaban cogidos de las manos, como dos niños pequeños que no supieran que hacer.
— No quiero irme —dijo Vanesa terca, mirando a la que había sido su suegra por casi un mes.
— Al menos deja que te traiga algo para comer —rogó Susi y viendo que Nes pretendía renegar—. Es lo que querría mi Kev... —a Nes le temblaron los labios y Susana supo que había usado un chantaje algo extremo pero así logró que ella asintiera.
Susana se alejó y se llevó a su marido a comprar algo de comer. Vanesa la siguió con la vista sin saber cómo hacía para seguir en pie sabiendo que su único hijo se encontraba en el cajón que estaba en medio de la sala. Cuando volvió a romper a llorar, se preguntó cuando se le acabarían las lágrimas para derramar.
***
Camilo abrió la puerta con timidez. A ciencia cierta, no sabía qué hacía allí, pero al ver la foto del aquel joven en las paginas necrológicas, lo reconoció en seguida. No fue su nombre el que saltó dentro de su cabeza como una alarma, sino el de Vanesa.
Cuatro meses atrás, después de que se hubiera pasado el enojo que sentía su orgullo herido, por no saber que ella estaba embarazada, tuvo que admitir que Vanesa había tenido razón en cada palabra dicha o gritada aquel día. El había sido un cobarde.
Aquella noche no había podido dormir y, a pesar que en las siguiente si lo había logrado, no se sacaba de la cabeza que se había enamorado de Vanesa, embarazada o no. Pero nada podía hacer, Camilo había hecho las cosas muy mal. Había huido en vez de aclarar el tema tranquilamente con ella. Lo hecho, hecho estaba y nada podía cambiar el pasado, pero a lo mejor, si jugaba bien sus cartas, si lograría algo por el futuro. Con ese positivismo, Camilo entró en el salón.
Apabullado por tanta flor y lágrimas, él repasó el ambiente con la mirada sin moverse de al lado de la puerta. Descubrió a Vanesa, en una esquina, abrazada a un joven mientras lloraba. Aprovechando la distancia y que ella no había notado su presencia todavía, Niqui la observó.
Nes había cambiado mucho desde la última vez que él le había visto. El caballo rojizo le había crecido algunos centímetros y casi llegaba casi a rozarle la cintura. Las caderas se le habían redondeado y el vientre se le había abombado, de tal manera que ya ninguna ropa holgada podía ocultarla.
Cuando Vanesa levantó la cabeza del hombro Joako, Niqui pudo detallarle el rostro. Ella ya no estaba tan flaca, las mejillas se le habían rellenado y la hacían lucir aún más bella de lo que la recordaba. Sus ojos verdes, que en algún momento habían sido dos esmeraldas, estaban fríos y habían perdido ese brillo distintivo. Verlos hizo que Camilo tragara en seco.
Vanesa ser irguió por completó cuando su vista se topó con él. En ese momento, Camilo supo que o se acercaba y lo arriesgaba todo por todo o perdería su oportunidad. Por eso respirando hondo, se encaminó hacia ella.
— Hola —dijo deteniéndose a un metro de ella. Se llevó una mano a la nuca y la dejó allí sin saber que más decir.
— ¿Qué haces aquí? —aunque sonó algo brusca Niqui supo que detrás de esa pregunta solo había sorpresa.
— Yo... Lo lamento —arrastró la mano que tenía en la nuca hacia delante despeinándose—. Me enteré por los diarios y quería saber cómo estabas... Sé qué no me comporte muy bien la última vez que nos vimos y no estoy en condiciones de pedirte nada, pero quisiera hablar contigo.
— ¿Te parece este un buen momento? —le preguntó ella arrugando el entrecejo y mirándolo desde abajo, pues de la sorpresa ni siquiera había atinado a ponerse de pie.
— No, se que no lo es... —Niqui contuvo el aliento y se mordió la parte interna de la mejilla presa del nerviosismo— Yo... Solo serán cinco minutos y luego te dejaré en paz si así lo deseas. No seré capaz de hallar otra vez el valor para hacerlo, si no es ahora.
Joako miraba la conversación extrañado. No tenía idea de quién era ese chico, ni qué relación guardaba con Vanesa. Ella no le había dicho nada. Pero lo que si notaba era la tensión que había entre ellos. Con atención observó los gestos casi imperceptibles que hacía su amiga y antes de que ella dijera nada, él supo que decidiría.
— Joako, salgo un rato afuera a hablar con él —le informó Vanesa poniéndose de pie con dificultad—. De paso tomaré un poco de aire.
Él iba a ayudarle a caminar hasta la puerta, pero Niqui se le adelantó y pasó uno de sus brazos por la cintura de ella, apoyando sobre su cuerpo la mayor parte del peso de Vanesa. Aunque ella agradeció con un susurro la ayuda, el camino hacia afuera fue incomodo para ambos.
Al llegar a la vereda, Camilo se separó de Nes, al no encontrar mas excusas para seguir sosteniéndole. Vanesa se puso a escudriñar el ambiente, mirándolo a él de vez en cuando por el rabillo del ojo. Niqui por su lado, agachó la mirada a sus zapatillas y volvió subirla hacia ella repetidas veces. Hasta que al fin, metiéndose las manos en los bolsillos de su vaquero, se decidió a hablar.
— ¿Cómo has estado?
— Bien, gracias...
— Te ves muy bien —agregó él ante la escueta respuesta de ella—. ¿Sabes ya lo que va a ser? —sonrió y le señaló la barriga con el mentón.
Nes, que hasta ese momento había estado viéndolo de reojo, se volvió completamente hacia él con la mirada sombría.
— ¿Me sacaste solo para hablar de esto?
— No —Niqui sacudió la cabeza tragando ruidosamente—. Quería pedirte perdón, por mi comportamiento de la otra vez. Tenías razón en todo lo que me dijiste, aunque entonces me lo negara... Me hacía falta que alguien me lo dijera. Tendría que haberme quedado contigo aquella tarde...
— Eso ya no importa... —Vanesa desvió la vista hacia la vereda de en frente, donde un grupos de palomas grises picoteaba las migas que en el suelo había dejado caer un niño.
— A mi sí mi importa... —replicó él obstinado— porque podría haber hecho las cosas bien, pero decidí hacerlas mal. Quiero que me perdones. Necesito que me perdones —hizo una pausa y esperó hasta que ella clavó sus ojos verdes en él—. Nes, yo te sigo queriendo tanto como aquella vez —a la aludida se le agrandaron los ojos del espantó y estuvo a punto de marcharse, pero Camilo la detuvo con una seña de manos—. No me malinterpretes. No soy un desubicado que viene a declararse, justo cuando... —no fue capaz de decir la frase completa al ver que a ella se le nublaba la vista— ya sabes... No, se que para mí ya no hay oportunidad en eso. Solo quiero recuperar nuestra amistad... Te extraño... Extraño nuestras salidas, nuestras charlas. No quiero perderte completa por la estupidez que cometí. Por favor... —le rogó respirando rápidamente— di que me perdonas... ¿sí?
Nes lo miró fijo, procesando todo lo que él le había dicho. La extrañaba. Ella también lo había hecho, pero también le había dolido mucho su comportamiento. A su vez, era de buena persona reconocer los errores y pedir perdón. ¿Podría perdonarlo? Por un lado se dijo que no que había sido un canalla con ella, pero su lado más egoísta le decía que lo hiciera, que ahora lo necesitaba más que nunca. No iba a reemplazar a Kevin tan rápido, quizás nunca, pero lo quería como amigo.
Se relamió los labios, nerviosa y abrió la boca para hablar, pero otra voz interrumpió su respuesta.
— No me digas que ya tienes otro noviecito, putita...


Hola, aquí estoy... faltan alrededor de 4 caps para que esto termine... Bueno, no era eso lo que venía a explicar sino que por razón de que me voy de viaje de egresados no creo que publique hasta el próximo finde... Así que no habrá doble cap esta semana... Bueno nada mas... Besos y que espero que hayan disfrutado el cap...