9 oct. 2012

Capitulo 22


Apostemos
El rostro de Kevin se descompuso al ver la sangre manchando las sabanas. El corazón se le desbocó y corrió hacia ella.
— Nes... ¿Te duele algo? —ella asintió sin poder articular palabra— Lo siento. No debí gritarte, cariño.
— ¡No me llames cariño! —le espetó ella tomándose del vientre— Llama a una ambulancia.
— Si, bonita, en eso estoy —dijo marcando el número de emergencia en su celular—. No quise molestarte. Todo irá bien.
Alguien atendió del otro lado de la línea y él se encargó de darle la dirección y las indicaciones. Cuando terminó, Kevin vio que Vanesa lo miraba sin expresión en el rostro. No lloraba, parecía tener sus emociones bajo control.
— ¿Puedes levantarte o prefieres esperar a  los paramédicos? —le preguntó con la voz dulcificada por el miedo que sentía.
— Prefiero no moverme —Nes se sobaba el vientre con una mano sin de dejar de mirarlo a él con los ojos verdes abiertos de par en par—. Kev...perdón no quise gritarte así...
— No te preocupes —le acarició la mejilla con ternura—. Entiendo, estas nerviosa y...
— No, no es eso —Vanesa dejó su vientre para tomar la mano de él entre las suyas—. No quiero que me llames nunca más “cariño”...
— Nes, yo... —quiso defenderse Kevin creyendo que ella quería terminar todo por su arranque de antes.
— No quiero que me llames así, porque así me llamaba él cuando me violaba —admitió ella agachando la mirada.
— De acuerdo, amor —Kevin le levantó el rostro y le besó los labios—. No te preocupes, todo va estar bien.
***
No lo dejaron entrar en la sala de revisión. Kevin tuvo que quedarse mirando la puerta de madera cerrada ante su nariz. Estaba asustado. Sabía que había una posibilidad de que todo terminara mal.
Si Vanesa perdía al bebé, Kevin sabía que nada volvería a ser lo mismo entre ellos. O lo peor nada volvería a ser lo mismo dentro de él. No quería ni pensar lo que significaría para él que ya no hubiera bebé. No se lo podían quitar, no cuando ya lo sentía propio.
Kevin se desplomó en una de las sillas de pasillo y apoyó la cabeza hacia atrás en la pared.
— ¿Sr. Delgado? —una mujer de ambo rosa, que debía ser la médica que la estaba atendiendo a Vanesa, lo llamó.
Él la miró sintiendo una presión sobre su pecho y asintió, esperando que ella entendiera que era él a quien buscaba.
— Su novia está bien —la médica le sonrió tranquilizadoramente.
— ¿Y el bebé? —preguntó Kevin con la respiración entrecortada.
— La señorita tuvo una amenaza de aborto que, afortunadamente, pudimos controlar con medicación justo a tiempo. El bebé esta en este momento fuera de peligro, pero ella deberá hacer reposo lo que queda del embarazo y seguir con la medicación —la mujer le dio la receta de los medicamentos a Kevin y antes de irse lo invitó a estar con Vanesa.
Cuando la médica estuvo fuera de la vista, Kevin permitió que lágrimas de alivio le corrieran por las mejillas. Se puso de pie y, controlándose, caminó a la habitación donde Vanesa iba estar en observación toda la tarde. Se limpió las mejillas antes de entrar, más fue inútil porque volvieron a brotarle lágrimas de los ojos al verla a ella recostada en la cama tarareándole una canción de cuna a su vientre hinchado con los ojos cerrados.
Ojos que abrió cuando lo sintió cerca.
— Oh, Kev —le sonrió y extendió su brazo llamándole a su lado.
El cruzó la pequeña habitación en dos zancadas y rodeó a Nes con sus brazos, estrechándola contra su pecho. Las manos de ella le recorrieron la nuca haciéndole mimos.
— Ya no llores —le rogó Nes, pues había visto sus lágrimas a pesar de que él intento ocultárselas—. Estamos bien los dos.
— Lo sé, pero casi no —Kevin le besó el cabello sin dejar de abrazarla—. Si algo le pasaba a alguno de los dos, me moría. Los amo.
— Yo también te amo, Kev —Nes tomó una de las manos de él y la apoyó en su barriga—. Él también te querrá.
— ¿Él? —cuestionó Kevin mirándola con una sonrisa asomándole entre sus lágrimas.
— Si, creo que es un niño —dijo ella y los pómulos se le colorearon de rojo.
— ¡Oh, no! ¡Claro que no! —dejó escapar una carcajada que le permitió relajarse aún más— Estoy más que seguro que es una niña, una hermosa niña como su madre...
— No lo creo... —Nes se encogió de hombros con una sonrisa burlona en el rostro— Tendremos que esperar un mes más para saberlo.
— Apostemos...
— ¿Qué?
— Que te apuesto a que va ser una niña...
— ¿Qué me apuestas? —ella entrecerró esperando su respuesta.
— Lo que quieras... —dijo él muy confiado en que iba a ganar— Ya sé, el que gane decide que es lo que quiere del otro... ¿Qué te parece?
— Muy bien, apostemos —acordó Nes y concluyó todo tomándolo del cuello de la remera para besarlo.
***
Todos estaban allí. Nes estaba sentada en una silla de la mesa a la que habían agregado almohadones para mayor comodidad. Alrededor, en otras sillas, estaban Joako, Pame con Emiliano, Kevin y Nené, a quien Kevin había llevado allí para ver a su nieta; todos con tazas de té en frente.
— Kev no me deja mover ni un dedo —se quejó Vanesa acomodando su remera sobre el vientre que le había crecido notablemente en el último mes desde que abandonara el hospital.
— ¿Y qué esperabas? Estuviste a punto de perder a mi sobrino —dijo Pame que seguía un poco resentida porque su amiga no la había llamado cuando estuvo internada.
— No es para tomárselo en broma, Caperucita —Nené, sentada al lado de su nieta, le acarició el brazo cariñosamente.
— Si lo sé, abu... —suspiró y le dedicó una mirada amorosa a Kevin a través de la mesa— pero me aburro terriblemente.
— Entonces tendré que venir a divertirte más seguido —anunció Joako feliz—. Puedo venir a cuidarte cuando Kevin este en la universidad.
Vanesa le sonrió a su mejor amigo y luego se mordió el labio viendo a Kevin desviar la vista. Sabía que a su novio no le gustaba la presencia de Joaquín cerca de ella, por su inestable temperamento más que por otra cosa, pero que intentaba no demostrárselo para no angustiarle. Dejó de pensar en eso y miró el reloj.
— Oh, Kevin... —las miradas de los dos se encontraron y él saltó de su asiento preocupado— En media hora tenemos cita con la obstetra...
Todos los presentes comprendieron de inmediato que era hora de marcharse, por lo que Pame y Emiliano fueron los primeros en despedirse y salir. Joako insistió en ahorrarles tiempo a ellos, que ya casi no les quedaba para la hora de la cita, llevando él a Nené a su casa.
Los cuatro bajaron al estacionamiento, los hombres acompasados a las mujeres quienes, cada una por su propia condición, caminaban con lentitud. Joako y Nené, luego de despedirse de la pareja, se subieron en el Ford Ka de él y se marcharon.
Kevin ayudó a Nes a subirse en el Fiata Palio, que había comprado vendiendo su moto y con ayuda de su padrino, y se encaminaron a su cita. Ansiando saber quien ganaría su apuesta.




Hola, aquí estoy... Se qué no es fin de semana pero tengo un nuevo capitulo para ustedes... Aunque falte algo para que ustedes conozcan el final de esta historia, a mi me quedan escribir tan solo tres capítulos, pues ya tenia varios adelantos hecho... Estoy feliz porque sera mi primera novela larga que terminaré...
Bueno, solo eso pasaba a avisar y que es probable que ahora publique alrededor de dos capítulos por semana...
Además quería aclarar que a pesar que la letra de la canción habla de bailar, yo lo tomo como una metáfora y da muy acertado a lo que están viviendo mis protagonistas...
Nada mas.
Besos y disfruten el capítulo...

3 comentarios:

  1. Gracias x el capi!, y x hacer k tanto Ness como el bebé, estén bien!!!

    Por cierto wapa, gracias también x leerme y comentarme!. Espero k seas mayor de edad, xk la historia es demasiado fuerte... xao!

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  2. Que bueno que paso el susto!! Espero el prox cap :)

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  3. Hola Lulai! Que susto me has dado, menos mal que no ha ocurrido nada ni con ella ni con bebé. Kevin es un sol, que maravilla de hombre. Se nota que esta enamorado de Nes.
    Gracias por avisar cariño, no me llega las actualizaciones, he tenido mal la PC pero me sorprendí al encontrar más capis que buenoo nena. Voy ya mismo por el siguiente. Besooo

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