2 sept. 2012

Capitulo 19


La cosa más bella
— Siempre te consideré mi niña bonita —comentó Kevin mientras aún se mantenían abrazados y Nes escudriño su rostro en busca de algún indicio de broma—. No me mires así. Lo digo en serio. No te hace una idea hace cuanto que te miro, te quiero, te deseo... —acarició su cuello con la nariz de tal manera que un escalofrío recorrió el cuerpo de ella.
— Haber... ilumíname... ¿Hace cuanto? —disimuló sus ansias de saberlo con una risilla.
— Mucho —declaró él sin dejar de explorar su cintura.
— ¿Hace cuanto, Kev? —Nes no se dejó distraer por los mimos y rogó para que respondiera.
Kevin la miró con cariño, con amor... Sabía que ella necesitaba pruebas que le demostraran que no le mentía y él estaba dispuesto a tomarse la vida entera para dárselas, para probarle que realmente la amaba.
— La primera vez que te vi, tendrías unos cinco años... No me malinterpretes, no creo que en ese momento supiera que te amaba, pero me parecías de lo más linda y aunque no te miraba románticamente me encantaba pasar tiempo contigo —le acarició la mejilla mientras recordaba su infancia—. Me ilusionaba pasar los fin de semana en casa de Tony, antes creía que era porque era divertido estar con mi amigo, ahora sé que era porque no podía pasar una semana sin nuestros viernes de juegos —Nes sonrió compartiendo el recuerdo de esos días con él—. Eras endemoniadamente buena en el Scrabble —Kevin lanzó una carcajada al aire, pero luego posó su mirada dulce en ella—, y siempre escuchabas lo que tenía que decirte sin juzgarme... Charlábamos largo rato cuando tu hermano se dormía... Hasta que al final te dormías en mi hombro de tanta palabrería mía. Adoraba esos momentos, aún los adoro.
— Pero nos dejaste sin ellos al volver de España —lo acusó ella alejándose de sus brazos—. Ni siquiera me hablabas, más que para saludarme...
— Eso prueba que te amaba, que te amo —Kevin intentó volver a abrazarla, pero ella lo evadió y desde lejos lo observó dolida.
— Explícate, porque para mí lo que dices no tiene ni pies ni cabeza.
— Como ya te dije, me encantaba la relación que teníamos... Cuando tuve que irme de intercambio a España, me sentí triste de dejarlos a ti y Tony aquí, pero por sobre todo a vos. Así que para el momento en que debía volver me hallaba excitadísimo de verlos, de recuperar nuestros viejos tratos que se habían maltrecho un poco con la distancia... Recuerdo que mamá se enojo, porque a penas llegue, corrí a su casa a verlos sin dedicarle mucho tiempo a ella...
— ¿A dónde quieres llegar? —lo cortó ella— Aun no entiendo...
— Al irme, deje a mi amiguita de 14 años, que aún coleccionaba cosas rosas; pero al volver, ella se había ido... Quiero decir, ya no era una niña, te habías desarrollado, te habías llenado de curvas... Eras una mujercita de ojos verdes —suspiró a la vez que la escaneaba con sus ojos celestes—. Si me aleje, fue para protegerte...
— ¡¿De qué?! —tanta vuelta estaba exasperando a Vanesa.
— De mi... —se encogió de hombros— Me costó mucho, pero sé que fue lo correcto. Yo tenía 18 años, era un adolescente hormonal y tu demasiado inocente. Si seguía a tu lado, iba intentar llevarte a la cama, a mi cama... —una sonrisa pícara se extendió por su rostro— Pero solo había malos resultados para eso. Si me rechazabas iba ser horrible, para los dos; y si te dejaba llevar, también iba ser horrible. No me hubiera perdonado arruinarte la vida a esa edad, aún no era tiempo para eso...
— ¿En serio? —Vanesa levantó una ceja de forma acuciante— ¿En verdad pretendes que me crea ese cliché?
— Eso creo... —admitió él un poco decepcionado de la reacción de ella— Bueno, pero si no me crees no importa. Lo único que necesito que te creas y entiendas... —en dos zancadas se acercó a Nes y sin dejarla escapar la atrapó entre sus brazos— es que te amo con toda mi alma.
— De eso tampoco estoy segura —le aclaró acomodándose en su abrazo.
— Tampoco importa. ¿Sabes por qué? —sonrió cuando Nes negó desconcertada— Porque no te voy a dejar escapar y aunque me tome toda mi vida, me voy a pasar cada día de la misma demostrándote lo mucho que te amo.
Dicho esto tomo posesión de sus labios, besándola con devoción. Esta vez ella si se dejo llevar por los mimos, dejo que él la depositara sobre la cama y le besara el cuello, bajando hasta llegar a su vientre.
— A esta cosita también le amo —le levantó la remera depositando besitos en abultada barriga.
Vanesa soltó una carcajada debido a las cosquillas. Cuando Kevin volvió a estar a su altura, la miraba con un brillo en los ojos que ella no había notado antes. Él la beso en la nariz y se colocó a su lado, abrazándola por la cintura.
— Te amo, mi pequeña Caperucita —le susurró al oído y ella se dejo llevar por esa sensación placentera que sus palabras desataban en su cuerpo.
***
Besos pegajosos. Manos que no cesan de tocar. Gemidos. Llanto. Dolor. Humillación. Ella intentó desligarse de él, pero no pudo. Al igual que la primera vez, no logró sacárselo de encima. No logró que la dejase en paz. Y él siguió torturándola, usándola. Más besos, más manoseo, más llanto. Se sintió sola, se cansó de luchar y lo dejó hacer. Dejó que él hiciera lo que quisiera con su cuerpo, que lo maltratara. Cerró los ojos y lloró.
— Sh...Sh... Pequeña —unos brazos cálidos la rodearon—. Ya no llores, solo fue una pesadilla —Kevin le susurró al oído mientras la mecía para calmarla—. Abre los ojos, bonita. Mírame. Soy yo.
De a poco y con temor, Vanesa le hizo caso. Él tenía razón, solo había sido un sueño. Seguía en el departamento de Kevin, sobre su cama, donde se quedó dormida junto a él. Lo abrazó para reconfortarse, solo el sentirlo cerca borró el mal sabor que le había dejado la pesadilla.
— Lo siento —murmuró entre lágrimas contra su pecho.
— No tienes por qué disculparte... —le besó el tope de la cabeza estrujándola entre sus brazos. Aún tenía presente en su cabeza, los llantos que lo despertaron. Verla sufrir, aunque sea por un sueño, lo desarmó — Siempre estaré aquí para despertarte, amor. Yo te cuido.
Nes suspiró, ya no había mas lagrimas. Se acomodó en su pecho con tranquilidad, disfrutando de su aroma a ropa de lavandería. Sonrió, él estaba ahí para ella, eso significaba que la quería.
— Hemos dormido como cuatro horas... —comentó Kevin observando el reloj en su muñeca— Son las nueve. ¿Tienes hambre?
— Oh... Kev, debo volver a casa... Nené estará preocupada —Nes se levantó de un salto de la cama—. Al final no le he avisado.
— Te llevo...
— Sin ofender, prefiero no subirme a tu moto en mi estado —dijo ella riendo antes de darle un casto beso en los labios.
— Me refería a que llamemos un taxi y te acompaño... —refutó el poniéndose en pie también— A demás, supongo que tengo algunas cosas que aclarar con Nené, ¿no? Ahora que somos novios, digo, no sé que sabe ella de todo esto.
— Kev, mi abuela lo sabe todo y con todo quiero decir todo, como tu —se puso sería por un momento pero luego volvió a sonreír—. Ah, por cierto, ¿quién ha dicho que somos novios? —a Kevin se le desfiguró el rostro y ella no pudo evitar reír— Que yo sepa nadie me lo ha preguntado.
Él soltó un resoplido al escucharla y también rió. Sabía que ella le estaba haciendo pagar todas las veces que él los había alejado por tonterías. Pero con ella el estaba dispuesto a pagar lo que fuera.
— ¿Ah no? —la haló de la mano acercándola a su cuerpo y clavó su mirada en sus ojos aceitunados— Muy bien. Pequeña mía, ¿quieres hacerme el tremendo honor de perdonar mi estúpidos errores y ser mi novia?
Nes no dijo nada, se limitó a mirarlo como si hiciera mucho que no lo veía. Y en cierta forma era así, hacía mucho que no veía a ese Kevin del que se había enamorado cuando era más chica, ese que se pasaba las noches hablando y jugando juegos de mesa con ella. Pero al fin parecía, que él había vuelto y solo para ella.
— ¿Bonita? —Kevin esperaba su respuesta con ansias y ante su silencio temió que ella volviera a dudar de él, que no lo aceptara— Vamos no me tengas en ascuas...
— Si, tonto, si quiero ser tu novia... y también te perdono —lo besó por centésima vez y se separó de él—. Pero, se consciente de que me debes mucho partidos de Scrabble...
Kevin dejo salir la risa, visiblemente feliz. Y Vanesa mirándolo, pensó que todo parecía ir mejor. Que el rumbó de su vida comenzaba a ir por buen camino.

3 comentarios:

  1. No, si romanticismo en este capi no falta... hay d sobra para dar y regalar!, jejeje

    Me ha encantado!, Kevin todo en plan Romeo declarándoles su amor desde niños... k bonito! ^.^

    Ahora toca esperar a ver k pasa con el encuentro con Diego... irá sola?, él la violará de nuevo?

    Espero descubrir las respuestas pronto... Mientras tanto, t deseo un buen comienzo d mes y semana, muak!!!

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  2. Ayyy que lindooo me encantó, Un Kevin super dulce y atento. Le dijo lo que sentía en el pasado por ella, que genial. Es bueno que Nes lo tenga a su lado. Mi niña que me depará el próximo capi?? Lo espero con ansias. Gracias por compartir tu talento. Un besote, lou

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  3. Hola cari tienes un premio en mi blog
    Besosssss

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