28 jul. 2012

Capitulo 14


Única salida
Un segundo basto para que la imagen quedara grabada en su cabeza, la chica estaba contra la pared, él con una mano apoyada al lado de su cabeza, le comía la boca como si no le importara nada más. Quería pensar que ese no era Kevin, pero era su cabello rubio, su ropa… Hubiera dado todo porque aquello no fuera cierto. No quería aceptarlo, pero tampoco podía negarlo. Kevin había sido un gran actor y ella una espectadora que se había llegado a creer que su personaje era real. En ese instante, observando cómo besaba a otra, sabía que lo que él había hecho por ella no era más que caridad.
— No se vaya aún —le dijo al taxista—. No me quedaré aquí, ya vi lo que necesitaba.
Volvió a subir al auto, con su corazón en el puño, e indicó una nueva dirección que le pareció indicada, esperaba no equivocarse esta vez.
***
Dolores estaba haciendo de comer, cuando vio por la ventana de la cocina que un taxi frenaba frente a su casa. No tenía idea de quien venía a verlos a esa hora. Dejo lo que estaba haciendo y se limpió las manos con el repasador, mientras caminaba hacia la puerta que en cualquier momento tocaría la pasajera que había bajado del auto.
Fue así, el timbre se hizo escuchar en la casa al estar ella frente a la puerta. Espero unos segundos para mostrar normalidad y abrió. Del otro lado del umbral, estaba una joven de cabellos rojos que la miraba apenada.
— Hola, señora —saludo con educación retorciéndose las manos—. ¿Estará Niqui?
Dolores suspiró. Niqui y sus conquistas, hacía mucho que no venía una a su casa, porque ella se lo había pedido así. Le molestaba que las trajera sabiendo que no le duraban ni un mes, pero que podía hacer en ese caso, sino aceptarla; la pobre niña no tenía la culpa de lo que hiciera su hijo.
— Si, pasa —le dejo lugar—. Soy Dolores, su madre.
— Vanesa —ella entró en la casa.
La guió a la sala, rogándole que se pusiera cómoda, cosa que no parecía posible pues la joven temblaba intentado contener las lágrimas.
— Cariño, ¿estás bien? —le preguntó apoyado una de sus manos en el hombro de Nes.
— Si, no se preocupe señora —la joven le sonrió sacando fuerzas.
— Bien…
Salió de la habitación no muy convencida de las palabras de ella y se dirigió a la cuarto de su hijo. Se asomo sin avisar, encontrándolo tirado en su cama con la guitarra entre sus brazos.
— ¡Mamá! —reclamó  enojado de que nunca tocara antes de entrar— Para algo está la puerta.
— Te buscan… —el aviso sin dejarse provocar por la quejas de él.
Por la cara que su madre puso antes de irse, Niqui supo que no era algo bueno. Asique se puso en pie rápidamente y se preparó para discutir un rato si era necesario. Con esa predisposición, camino a la sala.
— Rodrigo, hombre te dije que te paga… —iba diciendo cuando vio a Vanesa parada en mitad de su sala— ¿Qué haces aquí?
Ante esa pregunta, Vanesa se sintió una tonta. Se había presentado ahí sin avisar simplemente por un impulso.
— Lo siento, no de debí venir —dijo tomando su bolso del sillón.
— No… perdón —él la detuvo tomándola de la mano—. Me sorprendió verte aquí.
Su mirada se encontró con los ojos aceitunados de ella, que estaban húmedos y a punto de desbordase.
— Oye, ¿estás bien? —le puso una mano en la mejilla para verla mejor.
— No —negó mientras él la abrazaba contra su pecho.
— Tranquila, cariño —le acarició el cabello y la acompaño al sillón para que se sentara—. Cuéntame que paso.
— No tengo donde ir —confesó Nes avergonzada. Tomó una respiración y le contó que había peleado con su madre y lo que había descubierto de Kevin, todo omitiendo el hecho de su embarazo.
— Todo va estar bien —aseguró Niqui con seguridad—. Te puedes quedar aquí.
La abrazó nuevamente, reteniéndola en sus brazos hasta que ella se durmió entre lágrimas. La levantó con suavidad del sillón y la llevó alzada a la cama de su madre para que descansara. Cuando salió de allí vigilando que siguiera dormida, se encontró con su madre en el pasillo.
— ¿Qué significa esto, Camilo? —Dolores arrugó el entrecejo y puso los brazos en jarra.
— Puedo explicarlo, pero no aquí… —señaló hacia la cocina pero su madre no se movió— Acaba de dormirse no quiero despertarla.
Dolores se resignó y siguió a su hijo a la cocina.
— ¿Y bien? —dijo mientras Camilo ponía la pava para el mate.
— Es mi amiga… lo digo enserio, no estoy con ella —le aseguró—. Aunque me gustaría, pero tiene novio o tenía. No es el punto, necesita un lugar para quedarse unos días... Discutió con su madre muy feo y ella la echó de la casa. Se iba a quedar de su novio, pero cuando llegó a donde vive, parece ser que lo vio con otra… y ahora está destrozada.
— Supongamos que acepto que se quede aquí, ¿dónde dormiría?
— En mi cama…
— ¿Y tú?
— A su lado… —Niqui tuvo la satisfacción de ver una mirada reprobatoria de su madre— Era broma, en el sillón.
— Bien, puede quedarse —aceptó Dolores por pena hacia la niña—. Pero nada de estupideces, Camilo…
— Te amo, vieja —dijo el abrazándola y dándole un beso en la mejilla.
— Vieja será tu abuela —lo regaño, quitándoselo de encima—. Ahora ayúdame con la cena, algo tenemos que comer.
Niqui se puso de buena gana a cocinar con su madre, el día le brillaba. Tenía como caída del cielo la oportunidad de comenzar algo con Vanesa. No iba a desperdiciar un solo minuto de los que ella pasara en su casa. Iba a conquistarla, así le costara lo inimaginable.

22 jul. 2012

Capitulo 13


Feliz, feliz cumpleaños
— Deberíamos hacer algo este finde —decía Pamela mientras caminaban hacia la salida del colegio—. Digo, para festejar…
— No lo sé… —dudó Nes conociendo a su amiga.
— No me refiero a salir —agregó ella como si supiera lo que pensaba—. Podrías venir a dormir a casa el sábado hacemos una torta, miramos una peli...
— Eres incorregible —le dijo con una sonrisa—. Okey acepto.
— ¡Sí!
Mientras Pamela festejaba su victoria con una bailecito, alguien se les acerco por detrás a las amigas y le tapo los ojos a Vanesa con una mano.
— Kev —adivinó ella.
— Uf… Ni si quiera he dicho nada —se quejó Kevin liberándola de su ceguera—. ¡Feliz cumpleaños! —le alcanzó una magdalena que llevaba una velita encima.
— Gracias, te quiero —Nes le dio un beso en la mejilla y luego pidió su deseo antes de soplar la velita.
Se hicieron las presentaciones pertinentes. Pamela estaba contenta de al fin conocer al misterioso chico que andaba con su amiga, por lo que comenzó enseguida con el cuestionario de rutina hasta que fue interrumpida.
— Pame —Emiliano salía por la puerta del colegio—, te he estado buscando por todos lados. ¿Nos vamos?
— Si, amor —Pame hizo una mueca que provocó la risa de Nes—. Me temo que tendré que seguir en otra oportunidad. Un gusto conocerte, Kevin —le dio la mano y luego saludo a su amiga—. No te olvides, el sábado en casa.
— Si… —sonrió— Adiós, Emi…
— Nos vemos, Vanesa —agarró a su novia de la cintura y se alejaron caminando.
— ¿Y ahora qué? —preguntó Kevin cuando se quedaron solos.
— Tenemos un compromiso.
— ¿Tenemos?
— Si, mi hermana nos invito a almorzar en el Mc Donald.
— No la hagamos esperar.
Así se pusieron en marcha, con Vanesa contándole que Pamela le había regalado una remera, que Joako le había mandado un mensaje, que su hermana le había llamado esa misma mañana antes de ir al cole y que en su casa nadie había abierto la boca ni para recordad la fecha.
— Pienso irme de allí —dijo Nes pensando en voz alta.
— ¡¿Qué?! ¿Y a donde piensas irte? —cuestionó él asombrado.
— No lo sé… Sonia me dijo que aunque le gustaría no me puedo quedar con ella, su marido y yo no somos muy amigos que digamos —se encogió de hombros—. Ya encontraré donde quedarme, pero no pienso seguir mucho más en casa. Ya no lo aguanto.
— Veo que estas decidida —Nes asintió y Kevin suspiró—. Entonces vente a mi departamento conmigo.
— ¿No crees que ya he abusado demasiado de tu bondad? —comentó como si nada— Puedo arreglarlo sola.
— Ni hablar, ¿qué se supones que harás? ¿Trabajar? No, ni pensarlo. Vamos a hacer esto, espera unas dos semanas, para que nadie pueda negar que tengas 18 y te mudas conmigo.
— Yo no puedo hacerte eso.
— No te lo estaba sugiriendo —dijo él firme—. Simplemente te comentó como va ha ser. O eso o te quedas donde estas.
— Esta bien, me mudo contigo —decidió un poco ofuscada, estaba cansada de ser una carga para todos, pero él no le dejaba mas oportunidad que esa.
***
Nes abrió la puerta de su casa cuando el sol se estaba ocultando. Había pasado una linda tarde con su hermana, su sobrina, Kevin y Joako, que se les había unido después del almuerzo en la heladería. Debía admitir que no imaginaba pasar un cumpleaños tan bueno.
— ¿Dónde estabas? —su madre se le cruzó cuando se dirigía a su habitación.
— Salí con Sonia y Mili —mintió a medias.
— Te esperaba para almorzar —comentó Patricia con mala cara—. Al menos debiste avisarme que no venías.
— No creí que te molestara mi ausencia —dijo Nes anonadada.
— No te creo, ¿por qué ibas a salir con tu hermana y Mili? —cuestionó ella escudriñándola— ¿Dónde estuviste?
— Ya te lo dije, salí con Sonia y Mili —desde un principio había sabido que su madre no tenía buenas intenciones—, y si quieres saber el por qué, mira el calendario.
Nes trató de esquivarla para seguir su camino, pero Pat la tomó del brazo con fuerza.
— No me hables así.
— Entonces, no me trates así —suplicó Nes—. Ya he admitido que me equivoque, ¿por qué no puedes perdonarme?
— Porque lo que vos hiciste no se le hace a una madre… —le susurró con rabia— ¿Te das cuenta del ridículo en el que has convertido a tu familia? Aún no esta tan mal, pero con el tiempo se te notara y todos empezaran a susurrar a nuestras espaldas. Tendré que retirarme del grupo de la iglesia, tu padre se verá perjudicado en el trabajo por las habladurías… Nuestra vida terminara siendo una mierda…
— ¿Y no piensas en mi? Mi vida acaba de convertirse en una mierda —respondió Nes liberándose del agarre de su madre—. Estoy embarazada, cuando se enteren en el colegio me dejaran de lado como ya lo hicieron ustedes. Ya no tengo más opción de vida que hacerme cargo de mi bebé.
— Tienes otra opción —aseguró Pat tratando de persuadirla—, nos beneficiaría a todos…
— No quiero escucharte… No quiero que lo vuelvas a sugerir nunca más… —gritó ella agarrándose la cabeza— ¿Por qué? —su voz salió a duras penas— ¿Por qué insistes en matarlo? Mili es tu sol, ¿por qué no puede serlo mi bebé también?
— ¿Por qué? ¿Enserio quieres que te lo diga? —sonrió irónicamente— Milagros nació en el matrimonio, de una mujer intachable, tu hermana… y eso —dijo apuntando el vientre de Nes—, no es para mí más que el bastardo de una puta…
— ¡Yo también soy tu hija! —el grito le desgarro la garganta, mientras las lagrimas rodaban por sus mejillas.
— Pues ojala no… —fue lo último que dijo su madre inmutable.
Él corazón de Vanesa se detuvo por un segundo con su respiración, antes de que ella diera media vuelta y saliera corriendo por donde había entrado. Ya no podía permanecer mas allí, ya no podía aguantar… En menos de cinco minutos lo que había sido un excelente día terminó siendo todo lo contrario. Ahora solo podía acudir a un lugar que la haría sentirse mejor.
Se subió al primer taxi que paro a su seña y no le importo lo que debería pagar tan solo llegar rápido. Cuando el coche paró delante del gran edificio, agradeció por dentro mientras pagaba y se bajaba. Pero cuando creía que nada podía hacerla sentir peor, el destino la sorprendió…

11 jul. 2012

Problemas...

Hola... Aqui estoy... No me perdí ni me he muerto ni nada por el estilo... es mas estoy en mi mejor momento. TUVE  UN ATAQUE DE INSPIRACIÓN. Entonces ustedes se preguntara, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no ha publicado? Bueno a eso he venido... He escrito los siguientes tres capis de la historia, pero (si aquí viene el pero) no puedo subirlos porque... Haber, ¿por donde comienzo? Creo que lo mejor será por el principio... Para escribir necesito concentrarme, cosa que no es nada raro, pero estando en esta computadora no puedo, internet me distrae... je... Fue por eso que el finde largo (aquí en Argentina, por el dia de la Independencia) me encerré en mi habitación con mi vieja computadora a escribir y todo surgió... ¿el problema? No tiene internet. Ustedes dirán y porque no lo pasa de una a otra y listo... Pues es que la muy... (no quiero maldecir a mi compu) se le dio (como le agarra cada dos por tres) de no leerme nada, ni los pendrive, ni los cd... NADA...
Asi qué aqui estoy intentando sacar mis archivos de allí para poder publicarlos...
No se desesperen pronto estaré por aquí... (mi compu solo necesita una zarandeada jeje)