17 abr. 2012

Capitulo 10


Amenaza
— Mira...ahí esta —Nes señalaba con el índice la ecografía—. Estoy de 12 semanas, mide alrededor de cinco centímetros y pesa a penas catorce gramos...
— Ay... pero es diminuto —dijo Pame entrecerrando los ojos para poder visualizar al bebé.
— Eso se supone... —respondió su amiga divertida—. Aún ni se me nota la panza.
— ¿Y fuiste con él? —sabía que el tema del padre era delicado pero estaba ansiosa por saber mas acerca de eso.
— Si y con mi hermana... —aun seguía mirando embobada la ecografía.
— Me gustaría dejar de llamarle él... —insinuó.
— Se llama Kevin —Nes decidió que era hora de contarle—, lo conozco hace años y es mas grande que yo... Es el amigo de mi hermano.
— ¿Y que piensa Kevin del pequeño de cinco centímetros? —sonrió.
— Mmm —no sabía como responder a eso.
Kevin la estaba ayudando y acompañando en el embarazo, pero estaba seguro de que es lo que sentía por el bebé. Ella por su lado le había tomado cariño y ansiaba verlo crecer.
— Realmente no lo sé... Él me acompaña en todo, pero no hemos tenido el tiempo suficiente para hablar de ello tranquilamente ya que nos vemos a escondidas... —había fruncido el seño y apretaba la ecografía sobre su pecho.
En eso se abrió la puerta de calle y Tony hizo su aparición. Era la primera vez que volvía desde aquel día en que se había enterado del embarazo. Tony no había tenido muchas ganas de pasar antes, ni la fuerza suficiente para no enojarse con su hermana.
— Hola, Caperucita —se acercó al sillón donde las amigas estaban sentadas— Pamela, ¿no?
Pamela sonrió a modo de saludo.
— ¿Qué hacen? —miro a su hermana que apenas levantaba la vista— Hey, ¿Qué tienes ahí?
Ella se mordió el labio y extendió la ecografía con un brazo tembloroso. Tony lo tomó y comenzó a revisarlo con ojos críticos.
— ¿Qué se supone que es? —dijo mirándolo de todos los ángulos para ver si lograba comprenderlo.
— Es el bebé —lo oriento Pame viendo que Nes no era capaz de decir nada—. Solo que lo estas mirando al revés.
Le quitó el papel de las manos, lo puso del lado correcto y se lo entregó nuevamente señalándole el contorno del cuerpecito.
— Oh... si la ya lo veo —al pasar los segundo una suave sonrisa se extendió por su rostro— ¿Este renacuajo es mi sobrino?
— ¡Oye! —Nes levanto la cabeza al oír el tono distendido de su hermano— No es un renacuajo, solo esta chiquito aún.
— Se parece a ti... —bromeó
— ¿Cómo puedes saberlo? —objeto su hermana poniéndose de pie.
— Porque mira es igual a tu ecografía.
— ¡Tonto! Todas son iguales... —le golpeo el brazo juguetonamente. Tony rompió a reír mientras la abrazaba.
— ¿Con quien fuiste a hacértela? —preguntó de repente parando de reír.
— Con Sonia, pero no se lo digas a mamá y a papá porque se enojaran con ella. Solo intentaba ayudarme —suplicó atropelladamente.
— Bien, no les diré nada, porque tenia que ir por el bien de tu salud y la del bebé —le guiño un ojo ante de entrecerrarlos—. ¿Kevin estuvo contigo allí?
Vanesa se quedó muda, tragó saliva a la vez que su cabeza trataba de decidir que decirle; si le decía la verdad se enojaría y si no la decía...
— Dime la verdad, ¿él fue contigo? —por lo visto también.
— Si —inspiró hondo e hizo frente a la situación. La expresión del rostro de su hermano se volvió fría de pronto, no había mas bromas... y al verlo de esa manera Nes no podía imaginar que algún día llegara a perdonar a su amigo de la infancia.
— Papá te había prohibido verlo, Vanesa —los ojos de ella se pusieron vidriosos cuando le escucho llamarle por su nombre completo—. No esta bien lo que haces.
— ¿Por qué? —reprimió las lágrimas— Él solo quiere que yo y el bebé estemos bien, tu mismo lo dijiste es por nuestro bien. Tenía todo el derecho de ver la primera ecografía... Yo lo necesitaba ahí. ¿Por qué no eres capaz de valorar su valor y su responsabilidad por sobre su enojo con él? Tony, Kevin se quedó, se hizo cargo... No se borró como habrían hecho tantos otros...
— No se trata de lo que hace, si no de lo que hizo y no debió hacer —él negó a la vez que un gruñido brotaba de sus labios—. Era mi amigo, Vanesa, y se metió con mi hermana... con una menor. ¿Te das cuenta que podría denunciarlo? Ganas no me faltan...
— ¡No! —su grito se escapo a la vez que la lágrimas— No, por favor... No...
Ambos hermanos había olvidado la presencia de Pamela, que les miraba, con deseos de intervenir, pero sabiendo que no era posible. Sin poder seguir ahí, como una intrusa, se excusó y sin ser tomada en cuenta se escabulló a la cocina.
— Dame una sola razón para no hacerlo... —la retó Tony conteniéndose para no golpear algo.
— Lo amo... —en la desesperación lo confesó, sabía que mas tarde se arrepentiría pero debía intentar todo con tal de protegerlo— Si le haces daño a él me lo harás a mi... Enójate conmigo también. El error no lo cometió solo, yo soy tan culpable como él...
Las palabras de Nes habían dejado mudo a su hermano. Racionalmente ella tenía razón, pero no era capaz de cargarle a ella con la culpa. No podía a imaginar a su hermana en una relación con su amigo. No, conocía el tipo de parejas que había tenido Kevin... Sabia de lo que era capaz, que buscaba en las mujeres. Y no quería a Vanesa en ese lugar.
— Eres tan solo una niña, Vanesa —le regaño con dureza—. No tienes idea de lo que haz hecho, ni a lo que debes enfrentarte. ¡Mierda, Vanesa! ¡Tan solo tienes 17 años! Si él ha sido el culpable de meterte en esto... —cerró sus manos en puños— las pagará. Te aseguró que jamás podrá olvidarse en que se ha metido.
— Por favor, Tony —rogó Nes destrozada—. No te ensañes con él... Por favor... prométeme que no le harás daño. Es tu amigo.
— Lo siento, no soy capaz de prometerte eso —se dio la vuelta para no verla llorar más—. Además, yo ya no lo conozco, ya no puedo llamarle amigo.
Así como había llegado, se marchó dejando tirada en el suelo la ecografía de ella. Vanesa solo supo llorar entre los brazos de su amiga, que había salido de la cocina en el momento oportuno para evitar que se dejara caer al suelo.
— Sh... Nes, todo va estar bien —Pamela le susurraba al oído mientras la mecía.
— Todo es mi culpa —miró a su amiga mientras se maldecía por dentro—. Tengo que avisarle.
Se puso en pie y se secó las lágrimas a manotazos, aunque fue inútil pues volvieron a brotar de sus ojos al recoger el papel de la ecografía que estaba en el suelo.
— ¿Lo vas a llamar? —le preguntó mientras la seguía a su habitación.
— No, tengo que decírselo en persona —agarró su campera y sin importarle si la iban a castigar ni si a alguien le preocupaba su ausencia se encamino a casa de él.
Kevin se quedó sorprendido al verla en su puerta con los ojos rojos de tanto llorar y la hizo entrar sin demora.
— ¿Qué paso? —le hizo tomar asiento— ¿Él... ya sabes... volvió a molestarte?
— No, no es eso —Nes no pudo evitar estremecerse al recordar a Diego—. Kevin, mi hermano quiere denunciarte... Tenemos que decir la verdad... No puedo permitir que lo haga...
— ¿Denunciarme? —no lograba entender que era lo que quería decirle entre tanto balbuceo— Nes, cálmate y habla claro... ¿A quien van a denunciar y por qué?
—  ¡A ti! —le dijo desesperada— Tony quiere denunciarte, porque esta enojado contigo... y puede hacerlo... Kevin, supuestamente te metiste conmigo y soy menor...
— Okey... —se paso una mano por el rostro— Tranquila, ya veré que puedo hacer. Yo lo arreglaré... No llores más ¿si?
— Solo tienes que decir la verdad... Si les digo a mis padres que... que me violaron, no será tu culpa —Nes no podía parar de llorar por mas que lo quería.
— ¿Tu quieres decírselos? —la miró fijo esperando una respuesta.
— Lo haría para salvarte de esto.
— No fue lo que pregunte. ¿Quieres decírselos? —volvió a preguntar de modo serio.
Vanesa no se atrevió a hablar, le avergonzaba su miedo, solo negó con la cabeza.
— Entonces no se diga más... Yo me las arreglo —dijo sin  dejar posibilidad a reclamar.
— Kevin...
— Nada —el enojo había trasformado su mirada usualmente dulce—. Vete a casa, Nes... Yo me las arreglare.
Ella se quedó sentada dudando si obedecerle o no. ¿Por qué él se arriesgaba tanto por ella? ¿Por qué no le permitía salvarle de eso? El dolor y la culpa aumentaron en su pecho. Había logrado que dos amigos de todo la vida se pusieran uno contra el otro.
— Vuelve a tu casa ya, Vanesa —le gritó Kevin alterado por los nervios que sentía y enseguida se arrepintió cuando la vio abrir los ojos, sorprendida antes de salir corriendo—. ¡Nes! —intentó llamarla pero ya se había alejado llorando.

8 abr. 2012

Capitulo 9


Escapadita
Cuando volvió de su paseo, Vanesa se vio enfrentada a su madre que estaba furiosa y que la dejo castigada sin poder salir. Su padre decidió que como modo de precaución, él la llevaría e iría a recoger al colegio. De esa manera se pasaron varios días sin que Nes pudiera respirar tranquila.
— Sonia —Nes hablaba en susurros pegada a la pared del baño de chicas del colegio—, ¿tienes algo que hacer esta tarde?
— No, cariño —aunque dispuesta a ayudarle, a su hermana se el hizo raro que la llamara a esas horas—. ¿Qué precisas?
— ¿Podrías decirle a papá que me pasaras a recoger tú? —le suplicó con urgencia de escaparse del control parental— Necesito hablar contigo y que me lleves a un lugar.
— Está bien, veré que puedo hacer. Estate atenta la celu, te mandaré un mensaje. Ahora vete a clases —terminó por regañarla con dulzura.
Vanesa se permitió soltar una risita ahogada. Y cuando el auto de su hermana la pasó a buscar a la salida del colegio, estuvo a punto de saltar de alegría.
— Suerte, Nes —Pamela le guiño un ojo antes de que se separaran en la puerta—. Saluditos a él y haber si algún día me lo presentas.
— Lo prometo, cuando todo este más tranqui... —le sonrió y corrió al coche olvidándose de vigilar, como hacia siempre, que Diego no anduviera por ahí.
— Hola, Caperucita —Sonia le dedicó una mueca burlona a su hermana menor cuando ocupó el lugar del pasajero.
— Gracias por tu ayuda —Nes la beso en la mejilla, un gesto fraternal que no hacía hacia mucho tiempo.
Sonia frunció en ceño sorprendida.
— ¿Por qué tan vigilada, nena?
Nes pegó un respingón en su asiento. Como no había preguntado nada durante la llamada, había creído que su madre ya le había comunicado la “noticia”.
— ¿No lo sabes? —su hermana negó con la cabeza— Eh... Pues...
— Oh, Caperucita... ¿Qué tan malo puede ser? —se encogió de hombros restándole importancia— ¿Acaso tienes novio y papá no quiere que lo veas?
— No es... solo eso —debía mantener la mentira—. Sonia...
— No me digas que los descubrió en algo inapropiado —fingió escandalizarse antes de soltar una risa.
— No, So. Es mas irremediable que eso —poso ambas manos sobre su abdomen y bajo la vista.
— Puta madre —maldijo por lo bajo al darse cuenta—. Voy a ser tía y nadie se había dignado a decírmelo, ¿verdad? —no obtuvo mas afirmación que un “aja”— ¿Cuándo iban a darme la noticia? —esperó con una cálida mirada a que Vanesa le respondiese.
— ¿No vas a enojarte y retarme? —cuestiono ella sin creérselo.
— ¡¿Qué?! Oh, no... Caperucita eres joven y cometiste un error, pero ¿de que me sirve gritarte ahora? —le acarició la mejilla— Mejor es ayudarte, ¿no lo crees?
— Gracias, gracias... —Vanesa escondió el rostro en la falda de su hermana, llorando— Gracias, So...
— Ya... —Sonia se mordió la lengua cohibida— ¿Dónde necesitas que te lleve?
— Ah... —Nes levanto el rostro sorbiendo por la nariz.
Veinte minutos mas tarde estaban estacionando el coche frente al edificio donde vivía Kevin.
— ¿Me esperas un ratito? Voy a ver si esta... si no me llevas a casa.
Se bajo del auto y camino hasta el portero eléctrico. Tocó el número de él, pero nadie contesto. Probó una vez más y lo mismo. Volvía, desilusionada, con su hermana cuando vio que la moto  de Kevin entraba  a toda velocidad al estacionamiento.
— Él esta aquí, si quieres puedes ir... —había corrido al auto y hablaba con su hermana por la ventanilla— O si no baja...
Sonia se apeó cerrando bien el auto y activando la alarma.
— ¿Quién es él? —cuestionó mirando el edificio.
— ¿Nes? —Kevin venía caminando hacia ellas.
Ella se apresuró a alcanzarlo y a rodearlo con sus brazos, a lo que él respondió acariciando su cabeza.
— Hola, Kevin —saludo Sonia con su simpatía característica.
— Buenas tardes —replicó él y tomó el rostro de Vanesa entre sus manos— ¿Cómo estas?
— Bien, bah, mejor...
— Ok —se rascó la cabeza— ¿Quieren pasar?
Kevin se puso en camino, Nes fue detrás y Sonia les siguió aun sin saber muy bien que hacían allí.
Nes camino al lado de Kevin y le tomó la mano.
— ¿Qué le dijiste a ella? —le susurró él.
— Que estoy embarazada, pero debe estar mas que desorientada de que le pidiera venir aquí —le respondió ella en voz bajísima para evitar que Sonia, unos pasos más atrás, los escuchara—. ¿Estas seguro? Me refiero a lo que le dijiste a mis viejos y a Tony, de que eres el padre.
— Si —aseguró sin pensárselo.
— No te puedo pedir tanto...
— Quiero hacerlo —se subieron al ascensor y él presionó el botón del piso número 3 después de que Sonia hubiese entrado.
El resto del trayecto lo hicieron en silencio. Ya dentro del departamento, Kevin les invitó a tomar asiento y se puso a preparar el mate.
— ¿Cómo has estado, Kevin? —preguntó Sonia con educación.
— Bien, gracias.
— ¿Qué tal Tony? —dijo con ingenuidad— Hace mucho que no lo veo.
— Supongo que esta bien —dijo ante la asombrada expresión de Sonia—. Tuve una pelea con él. Hará cosa de dos semanas que no nos hablamos.
— ¿Qué sucedió? Digo, no es que quiera ser una chusma, pero me resulta raro. Han sido amigos desde que tengo memoria.
— Si, mas hice algo que a él no le gusto y todo se acabó.
Mientras escuchaba la conversación, a Vanesa, la comía la culpa. No tenía derecho a quitarle su vida a Kevin.
— Que bueno que viniste, Nes —él cambio el tema de conversación a sabiendas que a ninguno de los dos les hacia bien—. Tengo que hablarte de algo importante. Tenemos que ir a un medico y cuidar que todo este bien con el bebé.
— ¡¿Tu ya lo sabias?! —exigió saber Sonia indignada.
— Él fue el primero que lo supo, So —trató de explicarle Nes—. Él debía ser el primero.
Sonia paseó la mirada entre los dos durante un instante antes de caer en la cuenta de lo que su hermana le quería dar a entender.
— Ah, bien —no sabía como reaccionar— ¿Queres que te pase el nombre de mi obstetra? Es muy buena.

7 abr. 2012

Liada!!!!

Hola. Aquí estoy... Debo decirles que se me acabaron los capítulos que había pasado a la compu... por lo que de ahora en mas me tendrán que tener paciencia. El capitulo que debiera haber subido ayer lo subiré entre hoy a la tarde y mañana... pues este finde largo estuve casi no pude acercarme a la compu. Vinieron mis abuelos de visita y pase gran parte del tiempo con ello. Ademas, estuvimos con ensayos para la Pasión de Jesús, que fue todo un éxito ayer por la noche.
Por último les deseo unas felices Pascuas a todas ustedes y pronto me verán por aqui...