31 mar. 2012

Capitulo 8


Insinuaciones y confesiones
Durante algunos minutos no hubo más que el sonido de las respiraciones de los tres. Tony se levanto, saludo a su madre con un beso en la mejilla y luego se acercó a su hermana.
— Lo lamento —le susurró al oído—. No debí dejar que se te acercara tanto.
Nes soltó un quejido lastimero aún entre sus manos. Le dolía que el echaran la culpa a Kevin, que su hermano le hablara con esa lástima que rozaba la rabia y la vergüenza. Se marchó, dejando a Vanesa sola con su madre. Ella no se atrevía a moverse a pesar de que no deseaba estar ahí.
— ¿Qué harás ahora, Vanesa? —cuando levanto la vista descubrió que los ojos de Patricia la acribillaban— ¿Qué se supone que harás con esa cosa?
— ¿Qué se supone? —ella arrugó el entrecejo sin llegar a comprenderlo.
— ¿De cuánto estas? —Pat intentó llegar a su punto por otro lado.
— Su... supongo que como de dos mese y algo —tartamudeó.
— ¿Dos meses y algo, Vanesa? ¿En serio? ¿Tan distraída u ocupada estuviste con Kevin que no habías notado que ya no te venía? —sus palabras eran lo suficientemente filosas para lastimarla hondo— ¿O es que lo sabes hace mucho? Algún día nos íbamos a enterar. ¿No te enseñaron en el colegio que a las embarazadas les crece el vientre? Además, por si no lo sabías, he tenido tres hijos. Creo ser capaz de distinguir los síntomas...
— Bueno, ya esta... Ya lo entendí...Sé que he hecho algo que está mal y estoy más que arrepentida —le cortó con valentía—, pero ¿qué puedo hacer ahora? No tiene arreglo.
— Todo tiene arreglo, mi niña —contestó su madre sonriendo—. Solo hay que saber encontrarlo. Viendo que estas dispuesta a arreglarlo, mañana mismo te llevo a un medico. Ya veras, en menos de lo que piensas volverás a ser la misma de siempre. Me dijo Marta que a una de sus sobrinas le ha servido. ¿Te acuerdas de Sarita? Pues ella estuvo en una situación bastante similar hará cosa de tres o cuatro meses, pero mírala ahora. ¿Quién diría que casi le arruina la vida a su familia? Muy pocos saben la verdad.
— ¿Qué Sara tuvo un bebé? —Nes negó incrédula. Jamás había visto a la muchacha, que le llevaba un año, embarazada. Es más, durante el último mes la había encontrado más delgada y descuidada.
— No, tonta —su madre soltó una carcajada como si todo el asunto no fuera más que un mero chiste—. No te digo que lo solucionaron a tiempo. La madre de Sara está lo suficientemente arruinada como par que además tuviese que hacerse cargo de un mocoso. Claro que nuestra situación es diferente, pero ¿sabes lo mal que le haría todo esto a la reputación de tu padre? Siempre hemos tenido una buena familia.
— ¿Y entonces, que sugieres? ¿Qué lo mate? —escupió con sarcasmo ante las estupideces que murmuraba.
— No lo veas así... Entiende que no es gran cosa, aún ni es un ser vivo —le explicó ella como si hablasen de quítale la yema del huevo a una preparación de torta—. No entiendo como llegas a comparar un aborto con un asesinato, hija.
Los ojos de Vanesa se abrieron de par en par sin poder creérselo. Se puso de pie y dio varios pasos hacia atrás, tomando distancia de su madre, a la vez que se cubría el estomago plano con ambas manos en un instinto de protección casi maternal.
— ¡¿Qué mierda dices?! —el horror que sentía se tradujo en gritos histéricos— Tal vez su concepción haya sido un tremendo error, pero mi bebé —pronunció la palabra con cierto cariño—, no va ser tratado como tal. ¡Es mi hijo! Y aunque te pese, también es tu nieto. ¿Cómo podrías quitarle la vida? Poco me importa que en este momento mida menos que un centímetro. Es un ser vivo...y es mío. Eres un monstruo, porque solo una cosa así podría siquiera plantearse el matar a  un inocente.
En dos zancadas, Patricia acorto el espacio que había entre ambas y ante la sorpresa de Nes, estampó su mano contra una de las mejillas de ella.
— ¡No me hables así! ¡No tienes ningún derecho! —todas sus sonrisas había desaparecido— ¡No te atrevas a volver a criticar mis acciones cuando tú te comportas como una puta! ¡Valla a saber a cuentos te has entregado!
— Patricia, déjala en paz —Ramiro había salido del dormitorio atraído por los gritos—. Vanesa ve a tu habitación. No quiero volver a escuchar que en esta casa se hable de abortos ni nada parecido. ¿Me entendieron?
Pat soltó una maldición y paso como un bólido por al lado de su marido hacia la habitación.
— Gracias, papá —susurró Vanesa entre lágrimas.
— No voy a matar a ese bebé, Vanesa. No soy una bestia —suspiró agotado de todo lo que estaba sucediendo—, pero no significa que no me sienta decepcionado de ti.
***
En su habitación, fue capaz de soltar el llanto por completo hasta quedar seca. Tirada en su cama acariciaba su inexistente barriga con cariño, como intentando darle a entender al bebé que ella no lo abandonaría. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral cuando la palabra aborto volvió a resonar en su cabeza. Sabía perfectamente lo temperamental que era su madre, pero no había sido capaz de reconocerla en esa mujer de sonrisa falsa y palabras hirientes. Esa no podía ser su madre.
Ya harta de llorar, Nes se levanto de la cama y cogió su celular. Necesitaba salir de allí. Envió el mensaje, debía esperar. Se quitó el pijama que llevaba puesto. Se puso unos jeans con una remera manga tres cuartos de modal turquesa. Se calzo sus Topper. Arreglo su cabello rojo en una gruesa trenza, se coloco perfume y fue a cepillarse los dientes.
Cuando entró en la cocina se encontró con su madre. La tentación de irse fue grande, pero finalmente gano la negativa a dejar a su cuerpo y a su bebé sin comida por más horas. Caminó a la alacena y cogió un paquete de Oreos sonriendo, pues eran sus preferidas.
Llamaron a la puerta. Nes no permitió que su madre siquiera se moviera de su lugar, al salir corriendo a atender. Pamela estaba al otro lado del umbral.
— ¡Hola! ¿Qué haces por aquí? —dijo Nes con una sonrisa.
— Pero vos... —Pamela quedo desconcertada al ver a su amiga negando con la cabeza— Pa... pasaba para ver si te gustaría dar una vuelta ¿conmigo?
— Si, estaría genial —agarró su campera y su cartera del perchero, guardando las Oreo en la misma— Voy a caminar con Pame, vuelvo en un rato.
Y sin esperar respuesta alguna, salió de la casa. Caminaron hablando de trivialidades hasta que llegaron a una plaza donde se sentaron en una porción de césped a la sombra de un sauce. Nes saco sus galletitas y se puso a la tarea de abrir el paquete.
— Bueno, ¿me vas a explicar que está pasando? —Pamela la observaba con genuina preocupación.
— ¿Quieres? —le ofreció una galletita para evadirse.
— No, gracias... —apartó el paquete del medio irritada por no obtener respuesta— Pretendes que luego de ese mensaje de socorro no pregunte nada. Jamás has tenido problemas con tus viejos... ¿Qué pasa, Nes?
— ¿Recuerdas que el otro día me preguntaste que me pasaba y no te lo dije porque Katy estaba por ahí?
—Sí, hará cosa de una semana de eso. ¿A dónde vas?
— A que te prometí contártelo cuando estuviera lista —apuntó Nes y respiro hondo—. Pues ese día estaba nerviosa porque tenía un retraso.
— ¿Y ahora me vas a decir que estas embarazada? —rió Pame y el rostro de su amiga se descompuso— ¡Oh, Nes! ¡Dios santo! ¡Soy una bocona!
— No importa. Está bien —aseguró ella sonriendo un poco—. Se siente bien no esconderlo más.
— ¿Debería decir “lo siento”? —preguntó para no meter la pata otra vez.
— No...No tiene sentido llorar sobre leche derramada —recuperó su paquete de galletitas y mordisqueó una—. Además creo que le voy tomando cariño.
— Ok, me parece bien. Al mal tiempo buena cara... —sonrió un poco— Por lo que veo tus padres lo saben y no están nada contentos —Nes asintió—. Pero hablando de otra cosa, ¿quién es el padre?
Nes se puso rígida. ¿Qué podía decirle? ¿Qué era Kevin? ¿Y si él se había arrepentido?
— ¿Sabes qué? Déjalo así... —Pamela le sonrió infundiéndole buen ánimo— ¿Seguirás el colegio?
— Supongo que sí, mientras pueda. Según mis cálculos nacerá en diciembre más o menos... —realmente lo había estado meditando mucho.
— ¡Qué bien! Así podrás terminar el secu —tomo una galletita y  se la partió para lamer el relleno—. Prometo ser la mejor tía postiza de todos los tiempos.
Tras esas palabras las dos rompieron a reír. Charlar con su amiga le había venido de maravilla. Era alegre saber que contaba con otro aliado.

25 mar. 2012

Capitulo 7


Padres
La comida transcurrió en un silencio incómodo para Kevin, Patricia no había despegado los ojos del plato más que para servir. Ramiro mantenía su expresión serena, sin mostrar sentimiento alguno. Nes echaba pequeñas miraditas a todos tratando de analizar el ambiente; y por último, Tony no sabía bien que sucedía, pero suponía que nada bueno.
Cuando hubieron terminado de cenar y lavado los platos, todos, como por mutuo acuerdo, volvieron a ubicarse en sus lugares. Patricia miró con fijeza a su hija, rogando en su interior por estar equivocada en sus suposiciones.
Ma, ¿qué pasa? Tony pasaba del rostro de su madre al de su hermana sin entender nada por completo.
¡Que te lo diga ella! acusó la aludida con enojo.
Pat… Ramiro colocó una de sus manos sobre la de su mujer, intrigado.
No, Pat, nada… corrió la mano deshaciendo el contacto. Diles por qué te descompones, diles. Y haber que piensa tu padre de todo esto.
Vanesa bajo la cabeza, tenía los ojos húmedos y se sentía morir. ¿Qué diría? Disimuladamente se posó una mano en el vientre, como si eso le diera algo de fuerzas para seguir. Kevin mantuvo su expresión seria e imperturbable, para no dar pista de que él estaba al tanto de todo, no hasta al menos saber cómo iba la situación.
Vanesa… Ramiro llamó a su hija y ella levanto la vista hasta encontrarse con su mirada. Dime qué te pasa.
Cerró los ojos con fuerza para no tener que enfrentarse la mirada de su padre, no podía decir la verdad mirando esos ojos que la amaban. Aún con los ojos cerrados, intento imaginarse en algún otro lado lejos de allí, sola. Un lugar en el que nadie la juzgase por lo que estaba a punto de rebelar. Así, motivada por esa falsa fantasía, susurro lo más audible que pudo: - Estoy embarazada…
Una exclamación ahogada de parte de Tony, un gruñido de su Pat, un suspiro de Kevin y…. silencio, solo silencio de Ramiro. Nes se atrevió a abrir los ojos de una vez, y descubrió que su padre ya no le miraba fijo, su madre y su hermano le había sustituido.
¡¿Cómo pudiste?! ¡Yo no te críe así! Patricia inició con los gritos más pronto de lo que Nes esperaba por lo que se llevo un buen susto. ¡Dios Santo! ¡Ni siquiera debes saber quién es el padre! Debes de haberte entregado a cualquiera en una de esas fiestas que haces con tus amigos, ¿tú crees que jamás me entero de las veces que me mientes? Yo no críe a una cualquiera…
El corazón de Vanesa se debatió entre el dolor y la rabia por las palabras de su madre. Ella no entendía ni una mínima parte de todo lo por lo que había pasado. Lágrimas cayeron por su rostro, sin poder hacer otra cosa.
Haber…Dime… ¿de quién es la criatura? Vanesa se limitó a negar, pues el llanto no le dejaba pronunciar palabra. Tengo razón, no tienes ni idea de quién te dejo embarazada…
Soy yo… dijo Kevin con seriedad. El padre de la criatura soy yo.
Kevin, no estamos como para chistes tontos—lo regaño Tony con irritación—. Es un tema serio.
¿Y quién ha dicho que es broma? preguntó él mirando a su amigo.
Ramiro levanto la vista y por primera vez en todo el rato miró a Kevin. Patricia y Tony lo miraban sin saber cómo proseguir. Vanesa aún sollozaba por lo bajo, tuvo la certeza de que su mundo se desmoronaba y que, además lo hacía con mucho ruido…pero no podía permitir que el de Kevin se cayera junto al suyo.
No, Kevin… Vete… susurró Vanesa con miedo. Es algo que debo arreglar a solas con mi familia…
Quería que él entendiera la indirecta, que se alejara, que la dejara intentar detener el derrumbe como pudiera… pero él no había recibido el mensaje o se resistía a abandonarla.
Creo tener algo de derecho en esta conversación… - lo decía con tal tranquilidad, que no parecía estar declarando que había dejado embarazada a una chica de 17 años. - …puesto que estamos hablando del que también es mi hijo.
— ¡Maldito hijo de puta! —Tony se había levantado de un salto y tenía a su amigo cogido por el cuello— ¿Para mi hermana era el test, jodido hijo de puta? ¿Cuándo mierda pesabas decírmelo? Eras mi amigo... abusaste de mi confianza y te metiste con mi hermana...
— Tony... suéltalo... —Nes lloraba a más no poder mientras intentaba deshacer el agarre de las manos de su hermano— Por Dios... vas a matarlo.
— Se lo merece... —sus palabras destilaban más que odio— Es una porquería, una mierda...
— Suéltala, Antonio —pidió Ramiro con autoridad pero sin necesidad de levantar la voz.
Su hijo aunque sorprendido, obedeció. En cuanto su cuello estuvo libre Kevin se levantó de la silla y se puso a una distancia prudencial de Tony. Vanesa lo siguió y se aferró a su cintura con pavor. Él le acarició la espalda intentando calmarla.
— Te considerábamos un hijo... —la expresión de Ramiro no cambio ni un ápice mientras le decía eso— por respeto al cariño que te teníamos, te pido que te vayas de mi casa y que no vuelvas a acercarte a mi hija...
— Pero señor...
— Calla, Kevin —Pat intervino y él joven dejo sus replicas al instante—. Es mejor que te largues de aquí. ¿No te parece que ya le has arruinado la vida a mi hija lo suficiente como para empeorarla?
Kevin no dijo nada, tan solo permanecía con la mandíbula apretada. Nada de lo que le decían le dolía, pues sabía que no era responsable de nada. Lo único que le pesaba, era lo mal que lo estuviera pasando Vanesa. La sentía temblar y encogerse con cada palabra de sus padres. No quería verla llorar, no le gustaba. Más era consciente que si ella les hubiese dicho la verdad no le hubiesen creído y todo hubiese sido peor.
— Tranquila, Nes... —le susurró al oído— Tengo que irme.
— Si lo sé... —le dirigió una mirada aterrada.
Al verla así no pudo evitarlo, en un movimiento rápido e imprevisto le tomo de las mejillas y la beso en los labios. Un beso corto, poco profundo. Bastante mediocre a comparación con el que había imaginado sería el primero con ella. Pero un beso con ella al fin y al cabo.
Un beso que pretendió ser una muestra de apoyo y afecto, pero que dejo a Nes más confundida de lo que estaba. Ella no podía concebir en su mente que él la quisiera. Él la apoyaba por lastima o, en todo caso, por la obligación que ejercía en él el hecho de ser casi como un hermano mas. Él no podía quererla de aquella forma romántica y pasional con la que soñaban todas las adolescentes.  No, no eso era posible, por lo que le siguió con la vista hasta que se marchó de la cocina.
Un bufido por parte de su hermano, le hizo volver a la realidad. Lentamente regreso la vista a su familia. Nadie hablo, Vanesa se sentó en su lugar. Ramiro se puso de pie y salió de la habitación. Pudieron escuchar cuando la puerta del cuarto principal se cerró.
Vanesa se cubrió la cara con ambas manos y lloró en silencio.

16 mar. 2012

Capítulo 6


Problemas
Caperucita Tony corrió a abrazar a su hermanita. ¿Qué tal todo?
Bien contestó Nes abrazándolo también pero sin apartar la vista de Kevin. Debería pasar más seguido.
Seguro que tienen mucho que charlar Pat observo a sus hijos con nostalgia. Vayan a la sala, mientras cocino.
Los hermanos intercambiaron una expresión sorprendida, pero comenzaron a irse antes que su madre cambiara de opinión.
¿Le ayudo en algo? pregunto Kevin por dejarlos tranquilos a ellos dos y por no sentirse incomodo él.
No, cariño. – le dio un palmadita en brazo—. Ve con ellos, de seguro hace mucho que no ves a Vanesa.
Él desvió la mirada y camino rápido hacia donde se hallaban los otros. Se sentía un poco caradura estando allí, sabiendo lo que sabía y no diciendo nada, pero le era más leal a Nes que a la familia por completo.
Entro en la sala y vió como Nes golpeaba a Tony con dulzura y como este le devolvía el golpe un poco más duro. Ella hizo una mueca frotándose el hombro, pero pronto sonrió y volvió a golpearlo. A Kevin ese juego le parecía demasiado íntimo para estar él en medio, por lo que hizo ademan de retirarse.
Kev… Ven aquí, Vanesa, me ha dicho que subió sus notas en matemáticas Tony lo invito a sentarse junto a él y Kevin no pudo más que obedecer. ¿Puedes creértelo de nuestra, Caperucita?
A… asique te va bien en el colegio tartamudeó Kevin un poco temeroso de la reacción de ella.
Si, me va bien en el colegio respondió ella remarcando la última palabra, dándole a entender que era en lo único que le iba bien.
Que… bien… murmuro detenidamente para que ella se dignase a mirarlo pero no fue así.
Tony continuó la charla dándole un poco de ánimo al ambiente. Ambos rieron de sus bromas, cada uno por su lado, Kevin esperando que cruzaran miradas y ella evitándolo a toda costa.
Vanesa, ven a ayudarme con la mesa reclamó Pat pasados algunos minutos. Nes bufó, pero se dispuso a obedecer.
No, deja, voy yo su hermano le frenó con una sonrisa Aprovecha que hoy este yo. Ya me las cobrare.
Hey, así no se vale se quejó ella pero le dejo seguir adelante.
En cuanto Tony entre risas hubo cruzado hacia la cocina, el silencio se instaló en la sala. Kevin se removió indeciso y Nes se sentía incomoda.
Nes, bonita Kevin a fin se atrevió a hablar.
No importa. Déjalo lo interrumpió ella—. Te comprendo. No es tu culpa, ni es tu asunto. Me las arreglaré sola.
No seas boba, Vanesa soltó Kevin enojado consigo mismo por lo que con su actitud le había hecho creer a ella.
¿Qué yo soy boba? Nes apretó la mandíbula malinterpretando su enojo. ¿Y tú qué? Te fuiste así sin más, sin capaz de decirme mas que un “lo lamento”. ¡Eres un cobarde!
Nes baja la voz él miro hacia la puerta de la cocina con miedo.
No. Tengo el derecho de decírtelo. CO-BAR-DE separó la palabra bien en silabas convirtiendo toda su angustia de la última semana en rabia. Podrías haberme dicho cuanto te superaba esto, cuanto te molestaba, cuanto te costaba, o que se yo… pero no, preferiste huir. Pues bien…
Ya cállate le tapo la boca con una mano y con la otra le acaricio el cabello. Tu bien los has dicho, soy un cobarde. Me fui sin darte una explicación coherente y lo malinterpretaste. No pienso dejarte sola. ¿Me oyes?… Estaré a tu lado, solo que me costó asimilar todo.
Le miró a los ojos con dulzura tratando de calmarla y Nes se dejó calmar. Suspiró hondo a la vez que se liberaba de la mano de él.
Lo siento dijo con la voz cortada.
No, yo lo siento le sonrió mientras la tomaba por ambas mejillas  ¿Estas mejor?
Si se apoyó en su pecho dejándose llevar por el alivio que sentía al saber que él no la había abandonado—. Te necesitaba.
Lo siento, nena le beso la coronilla arrebatado por la culpa—. Fui un grandísimo tonto.
No te preocupes, Kev… dijo ella separándose un poco de él. Ahora estas aquí y eso es lo que cuenta.
En ese momento sintieron los pasos de Tony que volvía a la sala, por lo que terminaron por separarse.
La cena está servida, señores Tony hizo una reverencia exagerada y los hizo pasar a la mesa.
Entre risas se dispusieron a comer, Patricia acerco a la mesa la fuente con los bifes y el puré. Nes sintió como el olor a cebolla penetraba en su nariz con fuerza, el estomago le dio un vuelco. Se puso de pie con dificultad y se tapó la boca con la mano.
¿Nes? Kevin clavo su mirada interrogante en ella.
Permiso logró murmurar antes de salir disparada al baño.
Vanesa Patricia salió tras de ella, Tony la siguió apurado.
Kevin también fue pero camino tranquilo aparentando cierta indiferencia. Cuando llegó a la sala, la puerta de calle se abrió y Ramiro entró.
Hola, Kevin lo saludo estrechándole la mano con formalidad—. ¿Tony también vino?
Sí, señor caminaron juntos de vuelta a la cocina.
¿Dónde se han metido todos? – preguntó él mirando la mesa vacía. La comida va enfriarse.
Están fuera de la puerta del baño le aclaró Kevin ocultando una mueca de preocupación.
¿Del baño? ¿Qué sucede, Kevin?
Creo que Vanesa no se siente muy bien que digamos.
¿Cómo? sin esperar respuesta alguna Ramiro también se encamino al baño y Kevin volvió a ir para allá.
Al llegar se encontraron con una escena demasiado rara, la puerta del baño estaba completamente cerrada, Patricia intentaba que su hija el contestase y Tony con el oído pegado a la madera de la puerta pretendía lograr oír algo.
¿Qué le pasa? Ramiro miró a su mujer y está le devolvió una mirada un tanto aterrada.
No lo sé, aún no ha respondido volvió la vista a la puerta. Vanesa, cariño… ¿Te encuentras bien?
Finalmente la puerta se abrió, dejando ver a una pálida Vanesa. Kevin cruzó con ella una mirada significativa, que pasó desapercibida para el resto de los presentes. Patricia se acercó a su hija para escudriñarla mejor.
Estoy bien, ma Nes intentaba a toda costa librarse de la mirada de su madre. El olor a cebolla y ajo me revolvió un poco el estomago, solo eso.
Vanesa Caperuz Pat atropó la mirada de su hija al vuelo—. ¿Se puede saber desde cuando el olor a cebolla y ajo te da náuseas?
Desde hoy… dijo ella desviando la vista.
Mírame, niña ordeno su madre y ella tuvo que hacerle caso.
Maldita sea, Vanesa. – Patricia entrecerró los ojos y luego se volvió hacia su marido. Tenemos cosas de que hablar. Vamos a la mesa.
Todos se enfilaron hacia la cocina con rapidez, quedando últimos Kevin y Nes.
Creo que se dio cuenta le susurro ella por lo bajo. Él no supo que decirle, tan solo tomó su mano por un segundo y le dio un apretón para luego soltarla.
Si Vanesa tenía razón se venía una charla bastante fuerte y Kevin sabía que lugar debía ocupar.

9 mar. 2012

Capítulo 5


Transición
Kevin caminaba junto a Tony por la calle buscando donde almorzar. Su amigo parloteaba sobre cuánto le molestaban los horarios de la universidad, pero él casi ni le escuchaba. Hacía días que no comía con Tony, pues pasaba por Vanesa al colegio y como hoy ella no tenia clases, aprovechó para quedar con él. Sin embargo, no podía sacar de su cabeza la noticia que ella le había dado. La duda le carcomía y le hacía sentir más que impotente.
Pará acá dijo Kevin cortando a Tony a la mitad de una frase.
¿Qué pasa? frenó en seco y miró a su amigo como si estuviese loco.
Nada, solo que tengo que comprar algo señalo la farmacia que había cruzando la calle Espérame acá.
Se acomodó la mochila y se encaminó hacia allí, sin percibir que su amigo desobedeciéndole iba tras él. Entró y se acercó al mostrador.
¿En qué puedo ayudarle? la empleada le sonrío.
Eh… Kevin dudo un segundo Necesito un test de embarazo suspiró luego de haber soltado aquellas palabras tan comprometedoras.
¿Alguna marca en especial?
No sé. Alguna que de los resultados rápido y que no sea muy difícil de utilizar retorció sus manos, un tic que había adquirido desde aquella madrugada, mientras que la joven iba a buscar el pedido.
Hermano, ¿no me digas que vas a ser padre? Tony le dio un empujón en el hombro riendo.
Te dije que me esperaras afuera espetó con irritación provocada por el miedo.
Vamos, hombre, me picó la curiosidad seguía sonriente y bromista. ¿Cuándo me ibas a dar la buena nueva?
Punto uno, aún no estoy seguro de que lo esté… trago con fuerza sin mirarle a los ojos. Punto dos, es mi problema.
Ok, malhumorado se encogió de hombros sin perder la sonrisa. No pregunto mas, ya vas a venir vos a contármelo todo.
Kevin se mantuvo callado, no creía que eso llegara a pasar de verdad. Esa sonrisita se le borraría más rápido que la velocidad de la luz si supiese que el test era para su hermanita menor. Sacudió la cabeza con pesadumbre y rogó por que jamás se enterase.
***
Se había encerrado en su habitación. Nadie la molestaba, nadie estaba en casa. Tirada en la cama en ropa interior, Nes se miraba el estomago plano con una mezcla de repulsión y pánico. Estiro la temblorosa mano y rozo la parte baja de él. ¿Qué culpa tenía aquella pequeña criaturita que crecía en su vientre de lo que a ella le había pasado? Repuesta: ninguna.
Había llorado, al mirar las dos rayitas rosas formarse una tras la otra en el test que Kevin le había traído hacia algunas horas. Dos rayitas rosas, signo de que era 99.9% seguro que estaba embarazada.
¿Qué haré? le había preguntado a Kevin.
Yo, no lo sé. Lo lamento le había contestado y luego de darle un beso suave en la frente se había ido de su casa.
De seguro esto le había superado y ya no quería ayudarla. Al pensar en eso, había vuelto a llorar, pero ya no. Ahora intentaba pensar racionalmente como llevar todo esto adelante. Porque de una cosa estaba segura lo tendría, no le importaba quien fuera el padre.
Si el tiempo me acompaña, no te abandonare pequeño le susurro con ternura a su vientre y se permitió una leve sonrisa, antes de centrarse en que haría ahora que ya no contaba con la ayuda de Kevin.
Creyó que él era diferente, pero no. Al menor signo de problemas ya se había largado, y no podía culparlo, quien se haría cargo de un hijo que no era suyo y además era fruto de una violación. Ella no lo haría, y no podía pretender que los demás hiciese lo que ella no. Pero a diferencia de Kevin, el bebé si era suyo y a pesar de las circunstancia adversas, ella seguiría de pie.
Se paró frente al espejo de perfil mirando su cuerpo delgado. ¿Qué haría cuando se le notase la barriga? ¿Qué les diría a sus padres? Se puso una camiseta y alejó esas preguntas, dejándolas para más adelante en un intento de no volver a angustiarse.
Paso la semana, de manera tranquila ingeniándosela para pensar en lo bueno de su situación. No le impresiono no ver a Kevin cuando salía del colegio, pues ya se había hecho a la idea de que él no volvería a buscarla.
En el colegio todo iba de maravillas, en el sentido académico, ya que por no pensar en el tema ponía más atención a las clases y sacaba mejores notas. Katy se burlaba sanamente de ella por esto, creyendo que se debía a que se acercaban los ingresos a las universidades, pero Pamela no creía en esa escusa.
Nes…
Mm… Vanesa levanto la vista de su cuaderno de matemáticas.
¿Qué te pasa? Y no me digas que te preocupan el ingreso a la universidad porque no me lo trago, si ni siquiera sabes que vas a estudiar tenía el ceño fruncido, pero luego suavizo su expresión y le regalo una sonrisa Podes confiar en mí. Si te sucede algo, me gustaría estar a tu lado.
Al escucharla una pequeña lágrima se escapo de la comisura del ojo de Nes.
Gracias por tu apoyo le dijo con felicidad. Ahora no puedo contarte lo que me sucede, pero te prometo que en otro momento te pongo al tanto.
Pame se quedó esperando una respuesta más coherente, por lo que Nes apunto hacia delante con la cabeza, donde Katy venia casi corriendo hacia ellas.
Si te entiendo, yo tampoco confiaría en ella la empujo juguetonamente. Te tomo la palabra, Caperuz… y luego con ternura de amiga le beso en la mejilla.
***
Tony, cariño Patricia saludo a su hijo con un beso en la mejilla como lo hacía siempre. ¿Qué haces, Kevin? Hacía rato que no te pasabas por acá a saludar.
Kevin le dedicó una disculpa algo cortada por la vergüenza y luego una carcajada llena de tensión.
¿Se quedan a cenar? preguntó ella de forma maternal, quería a Kevin tanto como a sus propios hijos y siempre disfrutaba de sus visitas que con la edad se habían vuelto cada vez mas esporádicas.
Tony se lo pensó un minuto y luego le lanzo a su amigo una mirada, Kevin asintió sin pesarlo. Sabía que Tony le gustaba comer de su madre y no iba a privárselo, además se moría por ver a Nes. Cobardemente luego de que se confirmase el embarazo había desaparecido para hacerse a la idea en soledad, pero sabía bien que ella creería otra cosa diferente.
Si, mami, nos quedamos Tony rodeó los hombros de su madre con un brazo. Seguro que Kev quiere comida real aunque sea por una noche.
¡Volví! Nes se encaminó a la cocina colgando antes su campera en el perchero.
Cuando las miradas de ella y Kevin se cruzaron, él pudo confirmar que ella estaba dolida. Se prometió arreglar las cosas pronto.

1 mar. 2012

Capitulo 4


Sorpresa
Dos meses después…
Nes se miró al espejo, tenía los ojos húmedos y sentía la boca seca. Volvió la vista nuevamente al calendario que brillaba en la pantalla de su celular. Contó los días con los dedos y suspiró frustrada, no había error alguno. Su periodo tendría que haber aparecido una semana atrás.
“Tranquila” se dijo a si misma “Es el maldito retraso de todos los meses”. Se lavó el rostro con agua para borrar todo rastro de su angustia. Decidió que no había por qué preocuparse, esperaría la próxima semana que de seguro ya llegaría. ¿Le había venido el mes anterior? No lograba recordarlo.
¿Todo bien? – Pamela salió de uno de los cubículos a su espalda y le sonrió con amabilidad.
Nes esbozó una sonrisa, asegurándose en el espejo que fuese creíble, y se volteó a ver a su compañera.
Si, nada de importancia… mintió lo mejor que pudo Me salió otro punto negro.
Se apuntó la nariz que ya tenía otros. Pamela puso cara de asco mientras se acercaba al lavabo, pero al abrir la canilla parloteaba con alegría sobre su última cita con Emiliano. No paró hasta llegar al aula, ahorrándole a Nes el hablar sin ganas.
Por primera vez, Nes observo con atención la clase de historia intentando captar cada palabra que la profesora decía. Pero se paso la hora de música alisando las tablas de su falda con histeria. Para su suerte la jornada ya terminaba. El sonido del estrepitoso timbre le llenó de alivio.
Se esmeró en mantener la rutina como si fuese un día cualquiera. Paró en el camino en el kiosco de siempre. Luego de comprar un jugo de manzana y rechazar el alfajor que le ofreció Dora, la dependienta de allí, salió de local sin ojear ninguna de las revistas, a pesar de ser uno de sus hábitos.
Hola, bonita el conocido saludo le hizo sentir tranquila por un minuto. ¿Cómo te fue en el cole?
Nes se abrazó al delgado torso de Kevin y se quedó mirando como el sol largaba destellos dorados al rebotar en su ondulado cabello rubio. Él siempre lograba calmarla. ¿Cómo lo conseguía? No tenía ni la más mínima idea, pero la simple perspectiva de tenerlo junto a ella lograba aflojarle cualquier tipo de miedo.
Desde que la había rescatado aquella madrugada de la calle, Kevin jamás había abandonado a Nes. Como su familia no sabía nada de lo que le había sucedido aquel fin de semana, él era el único capaz de apoyarla. Siempre se encontraban en aquel kiosco, pues temían que si la iba a buscar al colegio corrieran los rumores y llegaran al oído de la familia de ella.
No querían que nadie supiera que ellos se veían. No… Eso solo crearía sospechas. Kevin lo sabía y lo entendía, pero le costaba horrores mentirle a su amigo. Todo lo hacía por ella, por no verle sufrir… Porque le amaba a pesar de todo.
Kevin notó que Nes aun seguía cogida de su cintura. La separó con delicadeza y le tomó la mano para caminar. Así tomados de las manos parecían una pareja, pero bien sabían ambos que no lo eran. Kevin se convencía día a día que ella solo lo necesitaba de soporte, y Nes creía que el solo le tenía lastima. Si supiesen lo equivocados que estaban uno del otro.
¿Y? Kevin rompió el silencio ¿Alguna novedad?
Nes abrió los ojos sorprendida. ¿Cómo podía saber él que tenía algo que decirle? Sacudió la cabeza. No él no sabía nada, tan solo era una pregunta cortes de su parte. Kevin sintió como ella se envaraba a su lado y no pudo evitar preocuparte.
Nes… ¿Que sucede? la obligo a detenerse y a fijar la mirada en el.
Nada… musitó ella con la respiración acelerada por miedo a ser descubierta mintiendo.
¿Nada?
Negó con la cabeza y miro hacia el suelo. Kevin frunció el ceño, conocía a Vanesa desde hacía unos diez años y le había visto mentir miles de veces, por esa razón no le creía que no sucediera nada.
Mientes dijo en tono hosco.
No… No pasa nada Nes comenzó a tartamudear. Te lo juro.
No jures en vano, Vanesa desvió la mirada de ella lastimado por su falta de confianza. ¿Por qué no me dices que te sucede? Yo no te juzgo.
Lo sé se apuró a afirmar ella. Pero lo cierto es que todo va…
Ni se te ocurra decir que todo “va bien” le interrumpió el con un gruñido.
¿Por qué? cuestionó ella desconcertada.
Porque me estarías mintiendo. Algo te preocupa y eso significa que no todo “va bien” levantó los ojos al cielo en un ruego mudo para que ella de una vez le dijese que sucedía.
¿Cómo sabes que estoy preocupada? sentía curiosidad y además era una buena manera de desviar el tema por un momento.
¿Así que no lo niegas más? Kevin sonrió sin alegría. Lo sabía. Te conozco, Nes. Simplemente eso. Ahora dime: ¿qué es lo que te preocupa, bonita?
Ella no dijo nada, permaneció muda durante una cuadra más o menos. Se quemaba la cabeza pensando la mejor forma de darle a conocer sus sospechas a Kevin. Pero no había forma de aplacar el impacto de tamaña noticia. Dejo escapar una exhalación frustrada.
No aguanto más declaró Kevin a su lado. Vamos. Dilo ya.
No es sencillo enrosco un mechón de su cabello en su mano sin saber cómo continuar.
Si los es – le replicó él testarudo. Tan solo sácalo de una vez.
Nes paró en mitad de la vereda y él se volteó a verla. Tenía las manos juntas frente a ella, la mirada baja… Se le acercó y le tomo ambas manos entre las suyas.
Vamos… Tú puedes le alentó con ternura.
Ella se aparto de él y evaluó su mirada. Lo vio serio, con aparente calma, pero en sus ojos había ternura. Escuchó como contenía la respiración y soltó el aire infundiéndose ánimos.
Yo… creo… creo… la posibilidad de que todo fuese verdad cayó con fuerza sobre ella… creo que estoy embarazada.
Tímidamente se atrevió a cruzar su mirada con la de Kevin. Los ojos de el llameaban de furia. Miró sus zapatos con miedo y temblando esperó que el comenzara a gritarle. Pero eso nunca llegó, de repente se vio rodeada por sus brazos que aun temblaban de rabia y sitió como le besaba la rojiza cabeza.
Lo lamento… Kevin le hablo al oído con voz algo distorsionada por sus propia emociones. Sabes que cuentas conmigo, aunque no sea de mucho consuelo.
Gracias… se sentía a salvo ahí entre sus brazos. Enterró su rostro en el pecho de él y rompió a llorar, librándose de su angustia contenida.