23 feb. 2012

Capítulo 3

El confidente
Kevin se retorcía las manos inconscientemente. Oía le correr del agua dentro del baño hacia más de veinte minutos. Sino encontraba pronto algo más en que distraerse, nada impediría que entrara en el baño para ver que sucedía.
El pitido de la pava hirviendo le sacó de sus cavilaciones. Tomo dos tazas de la alacena y saquitos de tilo de su cajita. Sirvió el agua con exagerada lentitud y se sentó en la mesa frente a la suya. De a grandes tragos, que le quemaban la garganta, se tomó el contenido de su taza como si fuese un medicamento.
Miró la puerta blanca nuevamente y no aguantó más, se puso en pie dispuesta a proseguir con sus ideas, cuando esta se abrió y Vanesa reapareció. Llevaba puesto un buzo gris y una remera holgada, que el mismo le había dejado. Se le había ido esa imagen demacrada, pero seguía si expresar sentimiento alguno en su rostro.
Caminó hacia la mesa y tomó asiento en una de las sillas, Kevin la imitó. Empujó la taza que había preparado para ella en su dirección. Nes cogió la taza entre sus manos y se la acercó a los labios. Agradeció enormemente el silencio que se prolongó en el rato que ella tardó en terminarse el té.
Gracias musitó bajito Nes al dejar la taza vacía sobre la mesa. Por el té… y por todo lo demás.
Él le sonrió amablemente, pero no dijo nada. Esperaba con impaciencia que ella le explicara que le había sucedido. A su vez ella, recibió la sonrisa con cierta alegría, pero no pudo corresponderla pues la invadía el miedo de saber lo que él esperaba.
No creo poder confesó ella al fin. No me malinterpretes. Me gustaría contártelo, pero no sé si prode aguantar revivir todo otra vez.
Kevin reaccionó con preocupación ante las palabras de ella.
Lo siento… era sincero—, pero necesito saberlo eso no era del todo mentira. Él realmente necesitaba saber que le había sucedido para calmar sus propios miedos o para simplemente confirmarlos. ¿Qué te paso? ¿Por qué estabas sola en mitad de la calle y a estas horas? Que se yo… contesta algo.
Nes tragó con fuerza y decidió que lo mejor era hablar, desahogarse ahora que podía.
Fui a una fiesta en casa de un compañero del colegio comenzó algo titubeante. Todo parecía tan divertido, o eso suponía hace algunas horas. Nos habíamos arreglado en casa de Katy, una amiga. Yo le había dicho a mi vieja que me quedaba en lo ella a dormir… No sabía nada de la fiesta.
Sus ojos reflejaban el arrepentimiento que la inundaba, así también como el temor que tenía a esos recuerdos.
¿Y? ¿Qué paso? Kevin intentaba no apurarla, pero como ella no continuaba insistió con suavidad. Nes comenzó a juguetear con sus dedos sin mirarlo a los ojos.
Bueno… todos se fueron yendo… Katy también… Quedé sola con un chico… Me invito a pasear en su coche… y luego... su casa…
Se detuvo ahí, no quería seguir adelante y dejar más claros los recuerdos aun tan recientes. Sabía  que si seguía lloraría de vuelta y no lo quería. Ya estaba harta de ello. Restregó el dorso de la mano por sus ojos, como si quisiese borrar lágrimas que aún no brotaban. Levantó la vista, para descubrir que Kevin no estaba más sentado, sino que se paseaba de aquí para allá recorriendo en segundos los pocos metros de la cocina.
En su casa… escuchamos música… cantamos… bailamos continuó con su voz temblorosa y se reprendía el haberse sentido tan feliz en aquel momento. Todo bien… hasta que…
Kevin frenó en seco cuando ella dejo de hablar. Ojos húmedos… un chico… música… No sabía qué, pero sabía que había algo que no cuadraba. Tal vez él la había rechazado… tal vez no era algo malo. Quería creerlo así, pero tenía el mal presentimiento de no era tan fácil.
¿Hasta qué? volvía a apurarla, pero no podía esperar más y con sus cavilaciones no llegaba a ninguna parte.
Él… él me beso a la fuerza las lágrimas amenazaron con brotar de un momento a otro… y luego… no logró continuar, rompió a llorar cuando las imágenes le inundaron.
Él la contempló un momento en silencio absoluto. Un beso forzado. ¿Qué más?
Vanesa… le llamó la atención con dulzura Te beso… ¿y luego? se le acercó con lentitud y le quitó del rostro las mano con las que se había cubierto.
Quise detenerlo… Lo juro… No pude, era más fuerte que yo ahora además de llorar había comenzado a gritar. ¡Te juro que no pude!
Quiso calmarla e intentó abrazarla, pero ella rehuyó a su contacto y saltó hacia atrás. Ese gesto sumado a sus palabras, hicieron que todas las ideas cobraran sentido para Kevin. Solo necesitaba una confirmación que lo desatara todo.
¡Vanesa, mírame! le ordenó tratando de no asustarla Respóndeme. ¿Te violó? su voz salió como un siseó.
Toda confirmación fue dada, cuando Nes cayó de rodillas contra el piso. La vista de Kevin se nubló, comenzó a ver todo rojo. Su mente se debatía entre consolarla o sacudirla hasta que le rebelara el nombre del hijo de puta que le había hecho eso e ir a matarlo a golpes.
Definitivamente luego habría tiempo para vengarse… ahora todo lo que le importaba estaba ahí. Nes seguía desplomada en el suelo, sacudiéndose violentamente debido al llanto que la consumía. Deseaba abrazarla, demostrarle que estaba a salvo, pero el recuerdo de su reacción momentos antes le detenía.
 Dio un paso hacia ella con precaución, midiéndola. Nes no se movió, ni siquiera se percato de él. Se atrevió a moverse más deprisa. Le ayudó a levantarse, y con amabilidad la llevo a la cama donde la dejó recostada. Buscó una frazada en el armario y la cubrió con ella, rogando que pudiera descansar un rato.
Vanesa se quedó allí, inmóvil, lagrimeando y tratando de no pensar en nada. Él se apoyó en la pared hirviendo por dentro. No podía, ni se le antojaba, imaginarse a ese tipo poniendo sus manos sobre ella, sometiéndola. No a ella, a esa mujer que el amaba con tanta ternura desde hacia tantos años.
***
Se despertó con un desgarrador grito resonándole en sus oídos. Su grito. Había soñado con él, pero ya se había despertado. Por un momento creyó que su espalda estaba contra la estantería otra vez y no pudo evitar comenzar a llorar. Reaccionó. Su espalda estaba en contacto con el mullido colchón de una cama de dos plazas.
Buscó a Kevin con la mirada. Él no estaba en el departamento. Suspiró aliviada. No quería que él la viera otra vez así, no hacía falta que le preocupara mas. Él había sido tan bueno, tan comprensivo. Se puso en pie y secándose las lágrimas se dirigió a baño.
Se miró al espejo, tal y como había hecho la noche anterior, y tuvo ganas de romperlo en mil pedazos. Un pequeño cardenal había terminado de aparecer en el borde de su mejilla. ¿Cómo haría para esconderlo? Su madre preguntaría… ella no podía decirle la verdad… No le creería.
Comenzó a dolerle la cabeza. Apoyó la frente en el frio azulejo de la pared. Con los dedos intentó peinarse un poco. Se volvió a lavabo y se enjuagó la cara con agua fresca. Salió de allí, mientras rozaba el cardenal suavemente con un dedo e hizo una mueca al ver que le dolía. Se acercó a la heladera. La puerta se abrió y Kevin ingreso con una bolsa de nylon en la mano.
Hola… Kevin le sonrió intentando infundirle buen humor Veo que ya te has levantado.
Nes asintió sin saber que mas decir. Tuvo el impulso de correr hacia él y enterrar su rostro en su pecho, mas se contuvo.
¿Qué haces ahí? preguntó el al ver lo cerca de abrir la heladera que estaba ella ¿Tienes hambre?
No, no es eso… murmuró ella mientras el color subía a sus mejillas Iba por hielo.
¿Hielo?
Quiero ver si con un poco de frio se le va el color se señalo la base de la mandíbula.
Kevin observo con gran disgusto el cardenal que ella le señalaba. Se le acerco con paso decidido y le cogió el rostro con dulzura.
¿Te duele?
Solo un poco ¿cómo podía ser que el tacto de Kevin le infundiera tanta confianza cuando había pasado su peor momento hacia menos de un día?
Kevin entrecerró los ojos. Buscó unos hielos del congelador y los envolvió en una servilleta antes de aplicársela con cuidado al rostro de Nes. Ella se dejó, le tranquilizaba su cercanía y sus cuidados.
Tómalo… Kevin le tendió los hielos con la intención de alejarse un poco. No quería hacerle más daño del que ella ya tenía Te traje algo de comida… Si quieres.
Desempaquetó las facturas que había traído en la bolsa de platico y la dispuso sobre la mesa. Nes que sostenía el hielo junto a su mejilla, se sentó a la mesa solo por darle el gusto a él.
Patricia… ¿a qué hora te espera? Kevin se arrepintió de hacer esa pregunta a penas las palabras salieron de su boja, porque la cara de Nes se descompuso totalmente Lo siento… No quise molestarte… Aquí puedes quedarte el tiempo que quieras… Tan solo que no quiero que tengas problemas… Ya sabes… sus palabras se entrecruzaban por los nervios.
No importa. Mamá no me espera hasta mañana en la noche dijo a sabiendas que su madre creía que pasaría el fin de semana en lo de Katy. Igual yo me iré dentro de unas horas… Tal vez a lo de Katy. No quiero que mi familia lo sepa.
De ninguna manera… Si no vas a volver a tu casa te quedas aquí afirmó Kevin sin dejar que discutiera nada. No dejaré que nada malo te pase…

2 comentarios:

  1. Uf!, impresionante capítulo!. Me ha gustado muchisimo, sobre todo la personalidad de Kevin... es tan tierno y comprensivo! (suspiro, jejeje). Me he alegrado mucho cuando he visto que Ness se ha animado y le ha confesado todo, hizo muy bien al hablar de ello. Ahora Kevin que sabe la verdad, seguro que hará algo para ayudarla y hacer algo contra el hijo d p... que le hizo eso...

    Pero, por lo que veo, para eso tendré que esperar a que publiques de nuevo, jejeje.

    Mientras espero, te deseo un feliz fin de semana, muak!

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  2. Me preocupa que sus padres no le crean, yo creo que deberia decirle, a pesar de todo, que suerte que este Kevin *-* ¡saludos!

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